
Por Antonio Adsuar
“Escribir me dio la energía para resistir todo”.
Me identifico con esta frase que Adolfo Domínguez vierte en una conversación con su hija Adriana en el transcurso del documental que recoge su trayectoria empresarial, titulado “El eco de otras voces”.
Adolfo, su empresa, su marca, siempre me han transmitido algo singular.
Su excelsa e intrigante frase “La arruga es bella”, lanzada al mundo en una campaña de 1982, no sitúa ante una moda con trasfondo, ante un pensamiento hecho estilo.

Me da la impresión de que a Adolfo le gusta pensar la moda.
¿Qué quiso significar “la arruga es bella”?
En un mundo hiperobsesionado por la juventud, que idolatra sin concesiones a la adolescencia, afirmar que lo arrugado, que lo imperfecto, que lo viejo, es hermoso nos resulta chocante.
Adolfo asevera, con ese acento gallego y esos gestos suyos tan característicos, que la arruga es lo normal, lo simple, lo real.

Según el creador-empresario, un rostro viejo es infinitamente más poderoso que uno joven.
Interesante aseveración, que nos golpea como un puñetazo filosófico y nos hace reflexionar.
El estilo que Adolfo Domínguez lleva 50 años defendiendo(la enseña vio la luz en 1976) reivindica lo inmarcesible.
En otra reciente campaña protagonizada por el célebre luchador hispano-georgiano Ilia Topuria, se nos enfrenta a la siguientes sentencias:

“Ten una voz”
“Resiste en ella”
Para acabar concluyendo con un slogan-manifiesto sorprendente:
“Sé más viejo”
Larga vida a Adolfo Domínguez, apoyemos y protejamos la moda de autor con valor y sustancia.
Adolfo es diferente.


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