
Por Antonio Adsuar
Dr. en filosofía
-No hay nada más democrático que la moda.
Lo hemos escuchado de pasada en muchas entrevistas, comentarios de cocktailmeetings y susurros de pasarela.
Pero, ¿qué relación hay verdaderamente entre la moda y la democracia?
Partamos de una idea básica, mil veces constatada: todos nos vestimos.

La necesidad de ataviarse para presentarse en sociedad nos empuja, queramos o no, a expresarnos a través de la indumentaria.
¿Y qué vincula moda moderna y democracia?
Como bien señaló Alexis de Tocqueville, allá por el siglo XIX, la democracia no es únicamente un sistema electoral y una forma de organizar el poder.
Es algo más.

Aniquilada la aristocracia clásica, con sus formas de vestir ampulosas, distinguidas y recargadas, nacen los ciudadanos.
Y estos ciudadanos visten diferente, expresan su individualidad desde la soberanía radical de un yo renovado.
Y todo este proceso, evidentemente, transforma de manera profunda nuestra moda.
Hoy, cada mañana, convertimos el arte de vestirnos en una manifestación autónoma de nuestra personalidad más rotunda.
Así la moda deviene libertad.


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