Categoría: Moda es hoy

  • Neomarcas: el café es el mensaje

    Neomarcas: el café es el mensaje

    Tiempo de lectura: 3min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía

    ¿Qué necesita una marca para ser relevante, para sobrevivir y prosperar?

    Vender, vender y vender.

    No cabe la menor duda.

    No obstante, aunque la respuesta a esta pregunta no varíe en con tiempo, sí es necesario mutar constantemente para alcanzar el objetivo.

    ¿Cómo se conseguía generar negocio hace no tantos años?

    Con una buena relación calidad-precio, mediante la puesta en el mercado de ropa funcional y bonita.

    Hoy las cosas han cambiado.

    Las casas de moda deben estar presentes a diario en la mente del consumidor, la guerra por el «share of mind» es feroz.

    Armani pelea por estar en la conversación, Abercrombie debe imperiosamente crear imágenes para sus redes sociales a diario.

    Recuerden a McLuhan: «el medio es el mensaje».

    El hiper-medio hoy es internet.

    La red crea un mundo de comunidades, de intercambio constante de comentarios e imágenes.

    Rápido, rápido, más vídeos, más fotos, rápido, rápido.

    La hiperacelaración algorítmica no da tregua.

    En este cosmos-contexto, las empresas de moda se enfrentan a una paradoja.

    ¿Si no me vas a comprar una prenda cada día, cómo puedo estar presente en tu vida cotidiana?

    Las marcas están ensayando diversas soluciones.

    Vivimos en un mundo gobernado por el algoritmo

    Sí puedes tomar un café al día, el elegante café Lacoste de París te da la bienvenida.

    Las pop-ups stores efímeras estivales se ponen en marcha para refrescarte y generar experiencias que te hagan vivir la marca a cada instante.

    Desde luego, cada empresa-moda se reúne cada lunes para estudiar cómo alimentará de eventos la semana.

    Estas citas emblemáticas, llenas de famosos jóvenes y coloridos, nutrirán las redes sociales al permitir crear vídeos estimulantes y fotos bellas.

    Estamos, por lo tanto, ante un cambio de paradigma radical: ¿por qué no ha organizado aún Gant un semana de conciertos de country para promover el #GantStyleOfLife?

    Stay tuned, va a pasar.

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  • El territorio de lo efímero

    El territorio de lo efímero

    Tiempo de lectura: 2min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía

    La vida es un frenesí, ya lo decía Calderón.

    Es difícil comprenderla.

    No obstante, muchos tratan de captar su esencia entendiendo sus tiempos.

    Frente a la visión del devenir lineal de la cultura judía y cristiana, articulada en torno a la idea de progreso, los griegos concibieron el cosmos como un círculo perfecto.

    Y, ¿qué hay más cíclico que las estaciones del año?

    Llega el verano, ahora, una y otra vez.

    La moda, esto es evidente, es muy griega.

    Los ritmos en el universo “fashionista” los marcan las temporadas: primavera/verano y otoño/invierno.

    La moda acompaña al clima, va ajustando sus propuestas para proporcionarnos confort.

    En invierno las marcas nos protegen del frío, en verano nos ayudan a transitar frescos y tolerar el inclemente calor.

    Imagen reciente de la cuenta de Instagram de la marca ilicitana Williot

    ¿Qué es pues el verano?

    ¿Cómo pueden las firmas de moda acompañarlo y fundirse con él para acabar formando parte de nuestro yo estival?

    El verano es, ante todo, efímero, fugaz, pasajero.

    En julio y agosto podemos detenernos, tomar unas vacaciones.

    Durante algunos días nuevas actividades y “moods” se permiten nacer.

    En verano somos otros.

    El tiempo del estío vive organizado por el mundo del deseo.

    Viajo, me distraigo, me diverjo y me divierto.

    Mango, Adolfo Domínguez, Lacoste, Primark, Massimo Dutti quieren vestir nuestras ilusiones, permitirnos sentir las “vibes” de ese pequeño mundo nuevo y mejor que todos anhelamos.

    Observemos cómo comunican las marcas en estas semanas, todas te transmiten un única cosa:

    “Yo soy tu verano”.

    ¿Cuál crees que te va a seducir?

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  • La  copa de la moda

    La copa de la moda

    Tiempo de lectura: 2min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía

    Un nuevo espectáculo pugna por hacerse con tu pantalla.

    Las guerras culturales contemporáneas siguen la lógica de un “what’s next” espasmódico, incesante.

    Se organizan, sobre todo, a través de imágenes.

    En su muy citado texto “La sociedad del espectáculo”, el galo Guy Debord nos brindó algunas pistas antropológicas cruciales.

    El show no es una categoría parcial, es una forma de organización social total.

    Alrededor del evento mágico se articula todo lo humano.

    ¿Cómo se relaciona la moda con esta lógica ineludible?

    Las marcas tratan de dominar la conversación, de insertarse en el relato sirviéndose de sus prendas y complementos.

    El imperativo de generación de imágenes continuas con las que Dior, Ferragamo, Yves Saint Laurent, Loewe y las demás invaden nuestra realidad-pantalla, se convierte una pesadilla propia de Sísifo.

    Llegados a este punto, cabría preguntarse: ¿qué tipo de espectáculo es el predominante en nuestra sociedad actual?

    Sin duda la respuesta es evidente: el deporte.

    Cada día nos asalta la pregunta: ¿qué competición deportiva va a dominar la conversación los próximos días?

    Pasado Roland Garros, las activaciones de marca han de colonizar el mundial de football 2026.

    Cada enseña debe hacer un esfuerzo por asociarse a los neo-dioses del balompié.

    Imagen tomada en Zara, Junio 2026

    Messi, Cristiano, Halaand devienen héroes, crean mitos, fundan nuevas religiones.

    Las casas de moda que los vistan se coronarán con ellos.

    ¿Qué marca será la campeona de mundo?: Adidas, Puma, Nike, también pelean por la gloria.

    En nuestras curiosas sociedades-pantalla, moda, espectáculo y deporte se funden en un cosmos simbólico clave que da sentido al mundo fabuloso y reencantado del siglo XXI.

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  • La era de la vibra y el diseñador pinterest

    La era de la vibra y el diseñador pinterest

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    El mundo de la moda vive inmerso en una carrera por descubrir lo chic, por ostentar cada día un mayor charm, por la búsqueda eterna de detalles inaprehensibles que nos lleven a poder exhibir esa distinción tan especial.

    Lo indefinible, ese algo especial, ese “je ne sais quoi”, impera.

    In that mood, nuestra era dominada por la imagen está conduciendo a la proliferación de un tipo de diseñador particular: el diseñador pinterest.

    Este creador tan siglo XXI está totalmente centrado en crear un storytelling que genere un buen ecosistema de márqueting entorno a la marca.

    No obstante, cuando el genio consigue por fin concretar su visión en un universo creativo algo clave falla.

    El diseñador pinterest no sabe de materiales, no conoce los tejidos, los tipos de corte, no comprende el mundo entre costuras.

    Nuestra estrella emergente transmite al equipo de fabricación su mundo fantástico pero no es capaz de concretarlo.

    El atelier se pone manos a la obra pero pronto choca con la falta de instrucciones precisas y reales.

    En muchas ocasiones el sueño estético del gurú es simplemente imposible de materializar.

    Collage de diseñadores célebres (fuente: El País)

    Nos encontramos sin duda ante un choque de culturas.

    El mundo-pantalla basado en imágenes y el oficio y la artesanía, que trabajan con tejidos físicos reales, se hablan sin llegar a oírse verdaderamente.

    Nuestras sociedades, ya lo dijo Baudrillard, se han acostumbrado a habitar un simulacro.

    Nuestra existencia es cada vez más digital.

    El objeto pierde cada vez más su ser, su materialidad, que es absorbida por la imagen, que es una representación irreal que cada vez se torna más real.

    La política muta en meme, las redes sociales devienen un ágora fantasmagórica.

    Pero, por mucho que no sueltes tu móvil ni un segundo al día, el coche al que no has mirado por dar un like más sigue ahí.

    ¿Podrá impedir el algoritmo que te atropelle?

    El diseñadores pinterest gana millones ejerciendo de oráculo- moda, interpretando el zeitgeist, captando para la marca las vibras del momento.

    Sin embargo, el negocio de la moda sigue vendiendo objetos; ¿o ya no?

    Es 2026, todo lo que vemos es un enigma.

    ¿Te has preguntado si realmente existe la ropa que llevas?

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  • Moda y banalidad

    Moda y banalidad

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    La moda es pura frivolidad.

    Aquellos que se preocupan por la moda demuestran ser seres vacíos, que prestan demasiada atención a su apariencia, a la estética.

    ¿De verdad en un mundo repleto de guerras es ético dedicarse a perder el tiempo eligiendo tejidos y colores?

    La moda, a decir de muchos, es completamente banal.

    Lo banal es trivial, fútil, nimio, insustancial.

    La conclusión es evidente: la moda es radicalmente antiética y por lo tanto debe ser despreciada.

    No.

    Pasemos a rebatir estas opiniones tan comunes como equivocadas.

    En primer lugar, la moda nunca va a dejar de existir.

    Los seres humanos van a seguir vistiéndose.

    Así las cosas, la opciones disponibles no pasan por elegir entre “moda sí” o “moda no”.

    Necesitamos una buena moda, una moda sostenible, consciente y con propósito.

    Rechazar la moda de plano nos llevará a obviar el problema y, de esta manera, a agravar la situación.

    Necesitamos una moda ética, no contaminante, que no se base en la explotación laboral de los más débiles.

    Añadamos una consideración más, absolutamente vital.

    El ser humano ha de aspirar a vivir en la belleza, por terrible que sea el neo-mundo que nos asalta cada día.

    Los editores de la feria del libro infantil que se está celebrando actualmente en la italiana Bolonia se preguntan: ¿tiene sentido seguir creando microcosmos de felicidad mediante libros delicados mientras millones de niños mueren, sepultados en bombardeos o presa del hambre?

    La respuesta es un rotundo sí.

    Debemos, por todos los medios y con esperanza, seguir buscando el bien.

    A través de los libros infantiles y también de los libros-libros.

    Y, por supuesto, además e incluso, hemos de aspirar a la bondad y a la belleza que solo nos puede traer la buena moda, una moda buena.

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  • Moda, esperanza, futuro

    Moda, esperanza, futuro

    Tiempo de lectura: 2 min.

    Por Antonio Adsuar

    Hace tiempo que me asalta una frase decisiva, que me vino a la mente en un instante lúcido: “pensar la moda es pensar el tiempo”.

    Me la repito a mí mismo, grave y satisfecho.

    Estos días vacacionales releo “El futuro y sus enemigos”, de mi admirado Daniel Innerarity.

    En este bello texto nos recuerda el pensador vasco que el hombre es el único animal que anticipa verdaderamente y de forma constante el futuro.

    El porvenir que proyectamos: ¿nos lleva hacia el miedo a lo incierto o nos llena de esperanza?

    A mi modo de ver, la moda puede ser un instrumento decisivo, un punto de partida que nos sirva para alumbrar narrativas brillantes, llenas de optimismo.

    La moda vive de anticipar el tiempo, de provocar el cambio, de traer el futuro al presente antes de que sea presente presente.

    La moda nos quiere acercar lo nuevo, nos promete un mundo mejor.

    El pasado es importante y nos ayuda a comprender el presente; no obstante en muchas ocasiones nos pesa, nos encorseta y nos sumerge en una melancolía triste, brumosa y paralizante.

    Al rescate llega la moda que, como Cronos, devora al pasado, colección a colección, prenda a prenda, tendencia a tendencia, con sus brillantes ideas, cargadas de ilusionantes entusiasmos.

    Cuando compro una prenda nueva me estoy impulsando hacia mi mejor yo, me estoy prometiendo un destino de oro, me quiero próspero y maravilloso.

    La moda, en definitiva, me regala una promesa de ilusión.

    La moda es futuro, la moda es esperanza.

    Abracemos con entusiasmo juvenil su confianza vital en un porvenir reluciente.

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  • Carolina Hererra: caracter anglo-latino

    Carolina Hererra: caracter anglo-latino

    Tiempo de lectura: 2min.

    Por Antonio Adsuar

    ¡Ay la identidad!, que cuestión más importante y escurridiza.

    Las personas, los colectivos, los países y naciones y también las marcas poseen una.

    En nuestra micro-cápsula de hoy nos aproximaremos a la personalidad de marca analizando el carácter de una enseña destacada y compleja: Carolina Herrera.

    La fundadora que da nombre a esta casa de moda nació en Venezuela pero desarrolló su trabajo en Nueva York.

    La mezcla de lo hispano-latino y lo estadounidense-neoyorkino está por lo tanto en su ADN, configura su esencia.

    En nuestra actualidad más inmediata, en este incierto marzo de 2026, defender la esencia plural de un Estados Unidos muy influido por lo hispánico es tan vital como polémico.

    Sirva una muestra actual como ejemplo: Bad Bunny reivindicó recientemente lo latino-hispánico en el momento cumbre de la cultura-espectáculo de EEUU: el show del medio tiempo de la sacrosanta Super Bowl.

    El gesto del «conejo malo» converge con la reivindicación cultural que representa Carolina Herrera, que pone en valor su singular personalidad basada en la fusión anglo-latina.

    El uso profuso que hace esta marca de los rojos intensos, su apuesta por las pasiones, por una sensualidad reafirmada y por una feminidad fuerte y desinhibida, sin duda se relacionan con elementos identitarios asociados a lo español-latino como el flamenco, los toros, la fiesta y el hedonismo extrovertido.

    Desfile de CH en Madrid (fuente: ABC)

    Por tanto no es casual, evidentemente, que Carolina Herrera eligiera la plaza Mayor de Madrid este pasado septiembre de 2025 para presentar por primera vez su colección fuera de NYC.

    La compleja identidad de marca que caracteriza a Carolina Herrera se articula de esta manera entorno a la fusión de lo hispano-latino con lo estadounidense, poniendo énfasis en el sofisticado cosmopolitismo neoyorquino.

    CH nos fascina con su personalidad efusiva, compleja y múltiple, ¿alguien da más?

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  • El chándal de Maduro y la estética imperial

    El chándal de Maduro y la estética imperial

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    En la era del espectáculo, de la comunicación-meme y de la redes sociales, el poder debe cuidar enormemente las imágenes.

    Nicolás Maduro, el presidente Venezolano, acaba de ser capturado hace apenas días por EEUU.

    El globo al completo solo esperaba un cosa: la foto.

    Por supuesto, en una civilización superficial e hiperacelerada, una imagen, esa imagen precisamente, valía más que mil palabras.

    ¿Cómo eligió la administración de Estados Unidos servirnos al reo en nuestras pantallas?.

    En primer lugar, tengamos en cuenta el objetivo: debían mostrar a un ex-presidente caído, desprovisto de toda autoridad.

    Cuando somos niños, cuando no mandamos ni sobre nosotros mismos, nos visten.

    EEUU, con Maduro bajo su dominio y sin voluntad, se había ganado el derecho a vestir, cual infante inofensivo, al otrora dictador.

    Caer, irse del poder, es hoy sobre todo perder el control sobre la propia imagen.

    ¿Qué prenda eligió Trump para su trofeo?: evidentemente escogió un chándal.

    Nadie toma en serio a un señor con un chándal gris.

    Enfundándolo en esta prenda deportiva, el imperio americano privó a Maduro del más mínimo atisbo de liderazgo.

    Pero, un momento: ¿se obligó al preso a salir en la foto ataviado con ropa deportiva de cualquier marca?

    Evidentemente no fue así.

    Los americanos expusieron a Nicolás Maduro al mundo cubierto con una pieza de la marca Nike.

    Nike. Cómo no.

    Nike es la marca deportiva líder en el mundo y representa el poder universal de Norteamérica.

    Además, el nombre de esta firma viene del griego “Νίκη”, que significa victoria.

    Trump, al vestir con un chándal de Nike a Maduro, está dando un mensaje al mundo: hemos ganado y hemos impuesto al dictador Venezolano nuestra impronta.

    Ahora es nuestro, es como un niño, nosotros lo vestimos de nuestra marca insignia, que representa nuestra hegemonía planetaria, nuestra primacía mundial.

    La imagen que todos estábamos esperando, pese a su apariencia descuidada, comunica a la perfección el mensaje político que Trump ha deseado transmitir.

    La “operación Maduro” ha brindado al mundo un ejemplo fascinante del uso de la indumentaria y la estética al servicio del poder.

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  • Moda España=Moda global

    Moda España=Moda global

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    Y de Grecia nos vino una idea clave, una estrategia para estar en el mundo: para comprender algo lo primero que hay que hacer es definirlo.

    Este es el objetivo que se han fijado los profesionales del periódico digital sobre moda referencia en España, modaes.com.

    Capitaneados por la excelente Pilar Riaño, este poliédrico equipo ha lanzado el documental “Coordenadas”.

    El reto es simple y enorme: definir la moda española, explicar qué es moda española.

    En la micro-cápsula de hoy de este blog de “Ola moda” vamos a destilar algunas ideas clave vertidas en este propuesta-vídeo denominada «Coordenadas», relacionándolas con numerosas lecturas que hemos realizado entorno al gigante de “ModaEspaña”, la joya de la corona: Zara.

    Adelante.

    De nuevo (yo soy yo y mi circunstancia)debemos comenzar analizando el contexto español: tras la muerte de Franco en 1975 en nuestro país comenzaba a consolidarse una incipiente clase media, que conseguía trabajo en un sector servicios en auge.

    Esta clase social emergente empezaba a tener dinero, pero no demasiado.

    No obstante, al trabajar de cara al público, necesitaba vestir bien, correcto, decente, con estilo pero sin caer en el lujo y en el exceso.

    Fue en este punto de la historia, fundamentalmente en los años 1980, cuando la moda española supo responder a esta nueva ola social de construcción de una «middle-class».

    Numerosas empresas con diferentes propuestas de valor, se lanzaron al mercado a satisfacer esta neo-demanda.

    Y lo hicieron teniendo algo en común: su carácter flexible, camaleónico, adaptativo y lábil.

    La moda española no era nada concreto, no tenía el enorme peso reciente de una historia-moda centenaria como sucedía, por ejemplo, en Francia y en Italia.

    Por ese motivo, supo ofrecer a una también creciente clase media mundial una moda globalizable y universal.

    Y lo hizo, además, aunando una oferta caracterizada por un precio medio y medio bajo pero sin renunciar a la calidad.

    Este fue el secreto de su éxito.

    Nadie se adaptó tanto a la coyuntura mundial, nadie lo hizo mejor..

    Para terminar esta micro-cápsula, analicemos muy brevemente el caso de Zara y observemos como es el perfecto ejemplo de la maniobra estilístico-empresarial justo arriba descrita.

    Zara no te propone que te vistas “de Zara”, te ofrece vestirte “en Zara”.

    El imperio de Inditex te permite vestirte bien y sintonizar con las últimas tendencias, copiando las mejores propuestas de los grandes diseñadores del momento.

    En cierta manera, como ya analizamos en la última micro-cápsula de este blog Ola moda, Zara mató el sistema-moda centrado en el modisto estrella.

    Zara le devolvió el poder a la gente, puso al ciudadano común de nuevo en el centro de la moda planetaria.

    Y lo hizo además añadiendo un elemento clave: su poderío logístico, su gran flexibilidad y adaptabilidad, que le permite renovar las prendas y complementos de sus tiendas cada pocas semanas.

    ¿Alguien da más?

    Toca concluir: hemos demostrado en este sucinto texto que la moda española debe su potencia a una feliz combinación.

    Hemos sabido aunar diseño, precio adecuado y, sobre todo, hemos sido lo suficientemente inteligentes para proponer una moda alegre, dúctil, que ha conectado con mucho éxito con el consumidor medio global.

    Ahora toca seguir reinventándose, este es nuevo reto.

    La moda española es esencialmente lábil y ha sabido conectar con las clases medias globales, alcanzando un éxito mundial

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