
Por Antonio Adsuar
“Y de la costilla que el Señor Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre” (Génesis 2:21-22)
Hay frases breves pero contundentes que han marcado, para bien o para mal, la historia de la humanidad.
Según esta frase bíblica el hombre es claramente superior a la mujer, que deriva de él.
Dios así lo quiso.

Según esta mentalidad, los hombres y las mujeres son radical y consustancialmente diferentes.
¿Cómo refuerza la moda, cierta moda, estos roles de género?
Esta pregunta se podría responder de muchas maneras, analicemos una de las posibles contestaciones, veamos.
El hombre es la función mientras que la mujer es la forma.
Esta idea es más profunda de lo que parece y ha marcado el mundo-moda décadas y décadas.

Al hombre se le valora por aquello que hace.
Es el héroe, el cazador, el militar, el que tiene la fuerza.
Por este motivo el hombre tiende a vestir de manera uniforme, a llevar uniforme.
Pensemos en cualquier tienda de ropa actual y en cómo la oferta de indumentaria refuerza esta cosmo-visión.
La mujer, por el contrario, es valorada por su forma, por su aspecto, por su estética.

La mujer se adorna con pendientes y accesorios, se maquilla y basa su valor en lo que su apariencia dice de ella.
La moda de mujer debe ser por lo tanto más variada y más colorida, la mujer debe cuidar más su imagen porque esta define su supuesta esencia.
Evidentemente, desde nuestro proyecto-blog no defendemos en absoluto esta visión de los géneros.
Sin embargo, sí consideramos muy interesante señalar que esta dicotomía hombre/función vs mujer/forma, sigue arraigada en los estratos más profundos de muchas propuestas-moda actuales.
¿Seguiremos aceptando que así sea?


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