
Por Antonio Adsuar
La moda, que duda cabe, tiene que ver fundamentalmente con el cambio, con la emoción, con las sensaciones, con lo bello, con la estética y con lo efímero.
¿Es la moda verdadera?
Filósofos de todas la épocas se reúnen en el Ágora de Atenas y polemizan sobre el “ser de la moda”.

–Parménides: ¿cómo va a ser la moda real si su esencia en no tener esencia? “El ser es y el no-ser no es”
–Heráclito: llevo siglos debatiendo contigo, amigo de Elea y veo que aún no has comprendido. La moda sobre todo fluye y, si todo fluye, hemos de deducir que la moda es lo más permanente y definitivo que existe.
–Platón: No, no y más no. La moda no es más que una sombra que se agita en el mundo-caverna de los hombres. “Lo visible no es lo verdaderamente real, sino una sombra de lo inteligible.”

–Hume: Ni me place ni me convence aquello que dices Platón. La moda es vida, no la trates de anular con tus ideas perfectas e inexistentes. Recuerda: “la razón es, y solo debe ser, esclava de las pasiones”.
–Spinoza: ¡No fastidies David!, todo lo que existe es expresión de un único ser y la moda, con sus caprichos, no hace sino agitarse en su nada.
–Nietzsche: Baruch, Baruch, Baruch…además de andar errado eres un soso. Tú, y millones de hombres antes que tú, no hacéis sino mostrar vuestro miedo a la existencia real, que es caótica y azarosa, y por ello excelsa y genial.

–Y aún Nietzsche: Dejad de matar la vida a base de construir entelequias ideales. La razón nunca podrá con la vitalidad palpitante que alegra a los seres humanos.
¡Amor fati, moda fati, que tu amor sea tu destino!


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