¿Vistes o te visten?

Tiempo de lectura: 3 min.

Yo sin duda me visto, a mí no me visten. Yo tengo mi propio estilo, a mí nadie me impone nada. No es lo que tengo, es lo que soy”.

Todos (o casi todos) responderíamos de esta forma, con mayor o menor rotundidad, a la pregunta: ¿Vistes o te visten?

En una era marcada por el híper-individualismo, sería difícil de aceptar para nuestro egos proyectados la idea de que “nos visten”, de que deciden por nosotros…pero, ¿está todo tan realmente claro?.

Aquellos que lanzaran un rotundo “sí” afirmarían que ellos lo que buscan es sentirse bien consigo mismos, estar cómodos, identificarse con su estética.

No obstante, como ya Aristóteles nos indicó, el hombre es sobre todo un ser social.

¿Vistes o te visten?: That is the question

A mi modo de ver, nos vestimos también para que los otros nos respeten, para proyectar una imagen determinada, para encajar en una tribu (urbana o no urbana), para que aquellos que se relacionan con nosotros cotidianamente y aquellos que solo nos observan pasajeramente de soslayo en el metro nos perciban y conciban de una manera.

Como dijo el psicólogo J.Flügel, cuando me visto pienso en cómo me verán los otros y esa auto-imagen reflejada en los demás cambia a su vez cómo me veo a mi mismo, cómo me siento cuando me pienso.

Si reflexionamos un poco podremos entender con más claridad las complejidades de estas “identidades a través del espejo social” que vamos construyendo, seamos conscientes de ello o no.

¿Es posible no comunicar con tu atuendo cuando te lanzas al teatro del mundo?

La respuesta evidente es no, por mucho que el sujeto narcisista se vista desde una auto-afirmación del yo cuya vertiente social no ha comprendido.

Hemos de añadir una constatación adicional, evidente para cualquiera que entienda el sistema-moda actual: casi casi nadie elabora sus propias prendas y complementos.

Por lo tanto, por mucho “yo” que presumas expandir con tu “outfit”, estás vistiendo algo diseñado, producido y vendido por otros.

Recordemos, ya para terminar, de nuevo con Flügel, que nuestra ropa no es más una proyección materializada de nuestros super-egos.

Es cierto, eres tú quien se viste cada mañana. Pero párate, mírate al espejo y pregúntate: ¿Quién me ha vestido hoy en realidad?, ¿para qué y para quién me he ataviado verdaderamente?.

Somos lo que hacemos con las prendas que otros hacen para nosotros

Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

Dr. en Filosofía y fundador de pensarlamoda.com

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