El chándal de Maduro y la estética imperial

Tiempo de lectura: 3 min.

Por Antonio Adsuar

Dr. en filosofía política

En la era del espectáculo, de la comunicación-meme y de la redes sociales, el poder debe cuidar enormemente las imágenes.

Nicolás Maduro, el presidente Venezolano, acaba de ser capturado hace apenas días por EEUU.

El globo al completo solo esperaba un cosa: la foto.

Por supuesto, en una civilización superficial e hiperacelerada, una imagen, esa imagen precisamente, valía más que mil palabras.

¿Cómo eligió la administración de Estados Unidos servirnos al reo en nuestras pantallas?.

En primer lugar, tengamos en cuenta el objetivo: debían mostrar a un ex-presidente caído, desprovisto de toda autoridad.

Cuando somos niños, cuando no mandamos ni sobre nosotros mismos, nos visten.

EEUU, con Maduro bajo su dominio y sin voluntad, se había ganado el derecho a vestir, cual infante inofensivo, al otrora dictador.

Caer, irse del poder, es hoy sobre todo perder el control sobre la propia imagen.

¿Qué prenda eligió Trump para su trofeo?: evidentemente escogió un chándal.

Nadie toma en serio a un señor con un chándal gris.

Enfundándolo en esta prenda deportiva, el imperio americano privó a Maduro del más mínimo atisbo de liderazgo.

Pero, un momento: ¿se obligó al preso a salir en la foto ataviado con ropa deportiva de cualquier marca?

Evidentemente no fue así.

Los americanos expusieron a Nicolás Maduro al mundo cubierto con una pieza de la marca Nike.

Nike. Cómo no.

Nike es la marca deportiva líder en el mundo y representa el poder universal de Norteamérica.

Además, el nombre de esta firma viene del griego “Νίκη”, que significa victoria.

Trump, al vestir con un chándal de Nike a Maduro, está dando un mensaje al mundo: hemos ganado y hemos impuesto al dictador Venezolano nuestra impronta.

Ahora es nuestro, es como un niño, nosotros lo vestimos de nuestra marca insignia, que representa nuestra hegemonía planetaria, nuestra primacía mundial.

La imagen que todos estábamos esperando, pese a su apariencia descuidada, comunica a la perfección el mensaje político que Trump ha deseado transmitir.

La “operación Maduro” ha brindado al mundo un ejemplo fascinante del uso de la indumentaria y la estética al servicio del poder.

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