
Por todas partes, en el mundo entero, observamos el triunfo de lo “casual”, de lo informal. Los viejos (¿buenos?)tiempos en los que ir elegante y bien vestido era comúnmente valorado por todos se han esfumado.
El más grande filósofo español, José Ortega y Gasset, teorizó en su muy conocido texto titulado “La rebelión de las masas” (1929) la evolución que estaba constatando en aquella sociedad de principios del XX.
Las revoluciones políticas del siglo XIX hicieron avanzar la democracia política y la igualdad social. Todos los hombres debían ser considerados libres y tener los mismos derechos.

Lógicamente, estas transformaciones fueron positivas pero trajeron muchas consecuencias inesperadas, también en el cosmos de la moda.
Con la pérdida de prestigio y poder de unas élites que se vestían para generar narrativas sociales de distinción que justificaran su posición predominante, de repente la gente se sintió más libre para vestir como quisiera.
¿Por qué gastar más dinero e ir incómodo si ahora mi voto valía lo mismo que el de mi jefe?
La moda se fue adaptando y se lanzaron propuestas más pensadas para el día a día, que fueron siendo puestas en el juego social por parte de una clase media que se consolidó en Europa a partir de 1950.

En Estados Unidos la gente ya había ido creando sus propios estilos, al margen de la antiguamente necesaria imitación de las clases altas. Se popularizaron los vaqueros, unos pantalones rudos y rebeldes, pensados en un inicio para el duro trabajo del campo.
Estas nuevas dinámicas sociales se impusieron y se unieron a una mayor oferta en moda.
La «rebelión de las masas» del siglo XX, trajo el auge de lo casual y lo informal
La explosión de estilos y la rebelión del hombre común, que quería demostrar que podía ser él mismo, nos llevaron hasta el actualmente omnipresente chándal.
Hace no tantos años, poca gente se hubiera atrevido a salir a la calle con ropa deportiva.
Ahora el “Athleisure” es una tendencia ubicua, que nos permite vivir la vida en todo lugar y contexto con un atuendo de gym.

Aunque evidentemente aún existe el mundo del lujo y las clases poderosas siguen tratando de diferenciarse del resto con un consumismo estridente, la sociedad ha avalado la «rebelión de los chándals«.
La moda avanza con los tiempos y sabe ofrecer atuendos que se ajusten al espíritu de cada época. Esta capacidad flexible, esta mutabilidad esencial, es su gran fortaleza.
No lo olvidemos.
La moda es, básica y fundamentalmente, adaptación al cambio
Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar
Dr. en Filosofía y fundador de pensarlamoda.com
Blog Ola moda



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