
¿Qué es la moda?, ¿qué significado tienen las prendas y los accesorios para aquellos que las adquieren y lucen o para los que sueñan por largo tiempo con poseer objetos-moda por mucho tiempo deseados?
En occidente tenemos la manía de comenzar todo con una definición precisa. No obstante, quiero lanzar en este caso una interpretación algo difusa y por ello, creo, más interesante.
Una pieza de ropa o un adorno fundamental que corona un atuendo es una frontera.
¿Cómo?, ¿una frontera? Me explico.
Por una parte, nuestro cuerpo representa el principio de realidad de Freud que con sus defectos, en muchas ocasiones incorregibles, nos limita.

Por otra parte, tenemos la idea platónica, la proyección ideal, esa mejor versión de mí mismo a la que aspiro.
Mi imaginación trata de transportarme hacia un mundo en el que el principio del placer me permite vivir sin restricciones, viajar a mi universo soñado.
Ser solo, únicamente y siempre yo.
La prenda que compro no es más que una proyección ideal materializada, hecha de tejidos reales, existentes y tangibles, que me permite hacer realidad (parcialmente)mis deseos más profundos.
La prenda es una frontera

Al comprar ropa y exhibirla, cambio la forma en que me auto-percibo y de esta forma me transmuto verdaderamente, soy otro.
También doy una imagen a los demás, que me ven diferente y, en un juego de espejos, me devuelven un reflejo que también me re-genera, me re-crea.
Concluyamos: este carácter fronterizo, esta función mediadora entre el yo y el mundo, entre la realidad material e ideal, le otorga a la ropa y a la industria de la moda un rol primordial en la sociedades contemporáneas.
Vendemos, en definitiva, sueños hechos realidad.
Nuestros atuendos materializan ideales y sueños, nos aproximan a nuestro mejor mundo perfecto
Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar
Dr. en Filosofía y fundador de pensarlamoda.com
Blog Ola moda



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