Etiqueta: Freud

  • Decathlon y tu guerra

    Decathlon y tu guerra

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    El viejo Sigmund Freud, en algún metaverso paralelo, sigue fumando un puro y reflexionando en un café de Viena.

    Sus ideas continúan iluminando nuestro presente, seguimos buscando señales de la acción del subconsciente sobre nuestra existencia.

    Nuestro mundo, el hoy que nos ha tocado vivir, nos asalta a través de las multipantallas en las que vivimos y nos sumerge en mil conflictos.

    Nos hemos instalado, Trump mediante, en un clima pre-bélico.

    La psique sufre, la amígdala se agita.

    ¿Qué reflejos sociológicos tienen sobre nuestra indumentaria estos espasmos-mundo que nos acucian?

    Queremos protegernos, debemos hacerlo, necesitamos hacerlo.

    Nos lo explicaba con eficacia F.Pizá en un reciente artículo de “El País”, centrado el auge del llamado “warcore”.

    En nuestras sociedades está proliferando un “look de soldado”.

    La ropa deviene técnica, funcional.

    El color negro impera, el verde va ganando terreno, reaparecen los tejidos y las paletas propias del camuflaje.

    Esta pulsión desatada, a mi modo de ver, refleja dos necesidades: por una parte queremos parecer preparados, transmitir competencia, y elevar así nuestro valor social percibido.

    Por otra parte, con nuestra estética, estamos advirtiendo al otro: “estoy alerta, si me agredes responderé con violencia y eficacia”.

    Si nos exponemos a las redes sociales, al telediario o a cualquier podcast de actualidad, inmediatamente nuestro mente se verá condicionada por tanta hostilidad e incertidumbre.

    El inconsciente freudiano nos torturará con mil peligros y buscaremos seguridad en una nueva estética, comprando nuevas prendas, pertrechándonos con un caparazón-moda que nos calme.

    Seamos francos: ese tejido técnico adquirido en Dectalhon, esos pantalones cargo con bolsillos para todo, no servirán de nada si se desata la Tercera Guerra Mundial.

    No obstante, te hacen sentirte mejor mientras te tomas una café en una terraza.

    Pero, ¿cuál es el precio que estás pagando, qué repercusión tiene toda esta operación psicológico-indumentaria para la sociedad en su conjunto?

    Al vestirte para la guerra, automática e imperceptiblemente, modificas tu actitud frente al mundo.

    Optas por descartar lo delicado, lo estético, lo bello, sacrificándolo todo a una funcionalidad ruda y espartana.

    En definitiva te aíslas, te alejas de los demás y sacrificas la empatía que genera convivencia, tolerancia y civilidad.

    El «warcore», de esta forma, nos conduce por desgracia a un mundo peor.

    ¿Querremos evitar caer en esta deriva auto-bélica?

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  • Eterna generación Nude Project

    Eterna generación Nude Project

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    La moda es cíclica. Es bien sabido.

    La moda es cambio, tensión entre lo nuevo y lo viejo. Los jóvenes viven deprisa, deseosos de abrazar lo inédito, lo diferente.

    No debemos dejar de remarcar otra idea esencial: la juventud, por esencia, quiere diferenciarse de sus padres.

    Pensemos en la adolescencia: tras una edad infantil en que la el niño ve moldeada su personalidad por sus progenitores, el nuevo-yo-quinceañero comienza a decir “no”.

    Y a base de negar las consignas heredadas, se va creando a sí mismo.

    La indumentaria juega un papel vital en la construcción de esta neo-personalidad.

    Si yo no quiero ser como tú lógicamente no quiero parecerme a ti y, por lo tanto, buscaré una forma de vestir diferente.

    La industria de la moda siempre ha acompañado a los jóvenes en este anhelo, ha sabido servir a su voluntad de divergir, ha ofrecido a las nuevas generaciones atuendos que les permitan construirse contra sus padres.

    Soy joven y, cuando escucho al profesor Freud decir “hay que matar al padre”, siento que tiene razón.

    Muchas marcas actuales ofrecen a la chavalada una propuesta renovada. Nos puede gustar o no el “oversize” y demás giros estilísticos actuales, pero es evidente que existen y triunfan.

    La juventud representa un futuro que se construye negando el pasado a través de su moda

    Marcas emergentes como Nude Project, Scuffers, EmeStudios, Blue Banana y muchas otras representan actualmente esta sempiterna pulsión alegre y los nacidos en el siglo XXI las hacen suyas, cual banderas generacionales.

    En realidad, no hacen sino repetir una pauta sociológica cíclica, una tendencia estructural que los grupos humanos llevan poniendo en juego hace milenios.

    No lo saben y les da igual, ellos son únicos y visten diferente.

    Como lo serán sus hijos.

    La moda, mudanza eterna, los acompañará también.

    Los jóvenes y su moda se alían eternamente para crear un nuevo espíritu del tiempo

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  • La prenda: ¿sueño o realidad?

    La prenda: ¿sueño o realidad?

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    ¿Qué es la moda?, ¿qué significado tienen las prendas y los accesorios para aquellos que las adquieren y lucen o para los que sueñan por largo tiempo con poseer objetos-moda por mucho tiempo deseados?

    En occidente tenemos la manía de comenzar todo con una definición precisa. No obstante, quiero lanzar en este caso una interpretación algo difusa y por ello, creo, más interesante.

    Una pieza de ropa o un adorno fundamental que corona un atuendo es una frontera.

    ¿Cómo?, ¿una frontera? Me explico.

    Por una parte, nuestro cuerpo representa el principio de realidad de Freud que con sus defectos, en muchas ocasiones incorregibles, nos limita.

    Por otra parte, tenemos la idea platónica, la proyección ideal, esa mejor versión de mí mismo a la que aspiro.

    Mi imaginación trata de transportarme hacia un mundo en el que el principio del placer me permite vivir sin restricciones, viajar a mi universo soñado.

    Ser solo, únicamente y siempre yo.

    La prenda que compro no es más que una proyección ideal materializada, hecha de tejidos reales, existentes y tangibles, que me permite hacer realidad (parcialmente)mis deseos más profundos.

    La prenda es una frontera

    Al comprar ropa y exhibirla, cambio la forma en que me auto-percibo y de esta forma me transmuto verdaderamente, soy otro.

    También doy una imagen a los demás, que me ven diferente y, en un juego de espejos, me devuelven un reflejo que también me re-genera, me re-crea.

    Concluyamos: este carácter fronterizo, esta función mediadora entre el yo y el mundo, entre la realidad material e ideal, le otorga a la ropa y a la industria de la moda un rol primordial en la sociedades contemporáneas.

    Vendemos, en definitiva, sueños hechos realidad.

    Nuestros atuendos materializan ideales y sueños, nos aproximan a nuestro mejor mundo perfecto

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