Etiqueta: Flügel

  • Moda, pasado, tiempo

    Moda, pasado, tiempo

    Tiempo de lectura: 4 min.

    La psicología, qué campo más apasionante.

    Nadie pondría en duda su relevancia en la sociedades contemporáneas, todos somos extremadamente conscientes de su importancia.

    Sin embargo, pocos son los que se han aventurado a relacionar moda y psicología, indumentaria y análisis de las psiques individuales y grupales.

    Desde que el británico J.C. Flügel nos alertó de la estrecha vinculación de estos dos cosmos, el panorama ha cambiado.

    Muchos más ciudadanos formados comprenden un hecho evidente: el acto de vestirnos nos define, cambia nuestra autopercepción a través de lo que pensamos que los demás piensan de nosotros al portar determinadas piezas de ropa.

    Algo hemos avanzado.

    No obstante, desde este blog de Ola moda nuestro objetivo es ir más allá, transcender este primer nivel de complejidad.

    “In that mood”, hoy hemos venido a hablaros del pasado, de cómo la moda, a través de sus prendas, nos puede sumergir en épocas de antaño.

    Los diversos atuendos, este es nuestro punto hoy, pueden devenir auténticas máquinas del tiempo.

    La indumentaria nos ayuda a hacer realidad uno de los más profundos anhelos humanos: viajar a instantes pretéritos, desafiando las leyes espacio/temporales.

    Como dijo Einstein, todo es relativo.

    Me visto como en el pasado y me transmuto, me alejo de mi hoy.

    Tejidos olvidados, estampados ancestrales y tipos de prendas carpetovetónicos, me llevan a un más allá lejano.

    ¿Cómo me siento en ese momento?: clásico, antiguo, elegante, diferente en definitiva.

    Este mecanismo/viaje lo utiliza la industria de la moda constantemente: los 2000 siempre están aquí presentes, los sesenta nunca se fueron, los ochenta son tan anteriores como contemporáneos.

    La moda es totalmente “everything, everywhere, all at once”.

    Existen muchos otros usos sociales que hacen de la ropa una verdadera “máquina del tiempo”: fiestas de disfraces egipcios, mercados medievales, recreaciones romanas.

    Me visto diferente y me convierto en pasado.

    Mi psicología se activa, viajamos siglos atrás empujados por la fuerza que el grupo da a este “sueño colectivo” a través del uso de prendas vetustas.

    Es tiempo de concluir esta micro-cápsula.

    La moda nos muestra de nuevo su poder como vector de transformación psicológica.

    A su vez, ha quedado manifiestamente clara su capacidad de alterar el tiempo social, de permitir a los hombres jugar acercándose a lo trascendente y posibilitando incluso ¡los viajes al pasado!

    La moda nos muestra, una vez más, su radical complejidad, su poder inconmensurable.

    Si no me creéis y pensáis que exagero, simplemente poneos el sombrero del abuelo.

    ¿Sois ahora los mismos en el espejo?

    La moda nos teletransporta, a través del uso de prendas ancianas, a los pasados más remotos

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

  • Vestirse es transformarse

    Vestirse es transformarse

    Tiempo de lectura: 3 min.

    ¿Por qué nos vestimos?

    Frecuentemente no nos planteamos esta pregunta. 

    Nos parece algo tan obvio que responderíamos sin pensar, mirando perplejos a aquel que nos lanzó esta cuestión, que nos vestimos para no pasar frío y para no ir desnudos, práctica lógicamente no aceptada en sociedad.

    Sin embargo, como ya demostró el psicólogo británico J.Flügel en su célebre ensayo «Psicología del vestido», las motivaciones individuales y grupales que nos llevan a cubrir y adornar nuestro cuerpo son todo menos evidentes.

    En la zona de Elche-Alicante donde vivo se están celebrando muchas fiestas en estas semanas.

    Las diferentes peñas y comparsas eligen un disfraz común para los llamados «desfiles de humor».

    Seguramente no han reflexionado sobre esta práctica, ellos solo quieren pasarlo bien.

    No obstante, mi mirada sociológica-antropológica percibe matices, busca porqués.

    Apuntemos algunas ideas: las fiestas constituyen momentos sociales de excepción.

    Como en los carnavales, nos disfrazamos para ser otros, para divergernos, para explorar otros «yo».

    Al vestirme diferente, me siento diferente y, de alguna forma, paso a ser diferente.

    Al mismo tiempo, el hecho de enmascararme en grupo, de caracterizarme colectivamente, de fingir con los otros, nos une, nos hace ser uno.

    Podemos comprobar a partir de estas cavilaciones cómo la respuesta a la pregunta «¿por qué nos vestimos?» se nos muestra más compleja de lo que aparentaba ser en primer momento.

    La fiestas nos han permitido pensar el vestir, pensar la indumentaria, desde un punto de vista más psicológico y sociológico.

    ¿Podríamos, a partir de este ejemplo simple festivo y evidente, comprender que cada mañana antes de ir a la oficina también nos vestimos para transformar nuestro ego, para desempeñar un rol y para pertenecer a un grupo?

    El acto de vestir nos transforma, nos diverge y nos une a un grupo

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

  • ¿Vistes o te visten?

    ¿Vistes o te visten?

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Yo sin duda me visto, a mí no me visten. Yo tengo mi propio estilo, a mí nadie me impone nada. No es lo que tengo, es lo que soy”.

    Todos (o casi todos) responderíamos de esta forma, con mayor o menor rotundidad, a la pregunta: ¿Vistes o te visten?

    En una era marcada por el híper-individualismo, sería difícil de aceptar para nuestro egos proyectados la idea de que “nos visten”, de que deciden por nosotros…pero, ¿está todo tan realmente claro?.

    Aquellos que lanzaran un rotundo “sí” afirmarían que ellos lo que buscan es sentirse bien consigo mismos, estar cómodos, identificarse con su estética.

    No obstante, como ya Aristóteles nos indicó, el hombre es sobre todo un ser social.

    ¿Vistes o te visten?: That is the question

    A mi modo de ver, nos vestimos también para que los otros nos respeten, para proyectar una imagen determinada, para encajar en una tribu (urbana o no urbana), para que aquellos que se relacionan con nosotros cotidianamente y aquellos que solo nos observan pasajeramente de soslayo en el metro nos perciban y conciban de una manera.

    Como dijo el psicólogo J.Flügel, cuando me visto pienso en cómo me verán los otros y esa auto-imagen reflejada en los demás cambia a su vez cómo me veo a mi mismo, cómo me siento cuando me pienso.

    Si reflexionamos un poco podremos entender con más claridad las complejidades de estas “identidades a través del espejo social” que vamos construyendo, seamos conscientes de ello o no.

    ¿Es posible no comunicar con tu atuendo cuando te lanzas al teatro del mundo?

    La respuesta evidente es no, por mucho que el sujeto narcisista se vista desde una auto-afirmación del yo cuya vertiente social no ha comprendido.

    Hemos de añadir una constatación adicional, evidente para cualquiera que entienda el sistema-moda actual: casi casi nadie elabora sus propias prendas y complementos.

    Por lo tanto, por mucho “yo” que presumas expandir con tu “outfit”, estás vistiendo algo diseñado, producido y vendido por otros.

    Recordemos, ya para terminar, de nuevo con Flügel, que nuestra ropa no es más una proyección materializada de nuestros super-egos.

    Es cierto, eres tú quien se viste cada mañana. Pero párate, mírate al espejo y pregúntate: ¿Quién me ha vestido hoy en realidad?, ¿para qué y para quién me he ataviado verdaderamente?.

    Somos lo que hacemos con las prendas que otros hacen para nosotros

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de pensarlamoda.com

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