Categoría: Sociología de la moda

  • Moda y aceleración

    Moda y aceleración

    Tiempo de lectura: 4 min.

    Los directores creativos están quejosos. Los reemplazan sin piedad, las grandes casas no les dan tiempo para consolidar sus propuestas.

    Están sufriendo, esto es evidente, uno de los fenómenos globales que en mayor medida marcan nuestra sociedad actual: la hiper-aceleración.

    Nadie tiene paciencia, la industria-moda quiere resultados inmediatos.

    Excelente texto, clave para alumbrar este post 😉

    Nos apuntamos todos presurosos al último curso sobre intelegencia artificial para tratar de automatizar tareas y volvernos así más productivos.

    Este estado de cosas nos sitúa frente a una gran paradoja: como el capitalismo exige crecimiento constante, todos tenemos que correr el doble simplemente para quedarnos en el mismo sitio.

    Crecer, crecer, crecer, más rápido; hemos de cambiar más aceleradamente para ser más veloces.

    La moda, como dijo G. Simmel, se caracteriza por ser cíclica, por fundamentarse radicalmente en el cambio.

    Por este motivo es nuestro sector el que mejor se adapta a la imperante aceleración social.

    La moda es puro Heráclito, fluye por esencia con determinación.

    Si con Zara llegó la moda “fast”, Shein nos lleva al “ultra fast-fashion”; ¿qué será lo siguente?, ¿viveremos la llegada del paradigma “ultra-mega-fast”?

    Toda esta desaforada deriva nos lleva como seres humanos a la alienación.

    Necesitamos tener una relación más lenta y más sana con nuestra ropa, con nuestro autoimagen, con nuestro “yo proyectado”.

    Si tratamos de seguir las ocho microtendencias mensuales pasaremos de un estilo al otro sin llegar a tener ninguno.

    El constante cambio por el cambio nos lleva a la nada.

    La industria nos acelera y se beneficia de ello.

    Pero no culpemos a la moda de manera demasiado severa, solo es la punta de lanza de un sistema súper-productivo, basado en la búsqueda del máximo beneficio.

    La indumentaria emociona, nos da vida, nos permite expresarnos.

    La industria de la moda nos aporta cultura, arte, deleite estético y es fundamental económica y socialmente.

    No obstante, desde este blog de “Ola moda” sí queremos proponer un nuevo equilibrio.

    La excelencia empresarial, el milagro logístico y todas las hazañas de este industria tan genial han de ser puestas al servicio de una moda más sensata.

    Comprar menos nos hará más libres.

    El planeta tierra debe dejar de sufrir las consecuencias de nuestro híper-consumismo.

    Todos nos beneficiaremos de una moda más pausada, que apueste por un crecimiento más moderado y sostenible y siga otorgando valor a un consumidor que podrá seguir disfrutando de aquello que hacemos posible: que sienta el placer de vestir.

    La moda es puro Heráclito: ¿nos lleva el cambio por el cambio a la nada?

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

  • Vestirse es transformarse

    Vestirse es transformarse

    Tiempo de lectura: 3 min.

    ¿Por qué nos vestimos?

    Frecuentemente no nos planteamos esta pregunta. 

    Nos parece algo tan obvio que responderíamos sin pensar, mirando perplejos a aquel que nos lanzó esta cuestión, que nos vestimos para no pasar frío y para no ir desnudos, práctica lógicamente no aceptada en sociedad.

    Sin embargo, como ya demostró el psicólogo británico J.Flügel en su célebre ensayo «Psicología del vestido», las motivaciones individuales y grupales que nos llevan a cubrir y adornar nuestro cuerpo son todo menos evidentes.

    En la zona de Elche-Alicante donde vivo se están celebrando muchas fiestas en estas semanas.

    Las diferentes peñas y comparsas eligen un disfraz común para los llamados «desfiles de humor».

    Seguramente no han reflexionado sobre esta práctica, ellos solo quieren pasarlo bien.

    No obstante, mi mirada sociológica-antropológica percibe matices, busca porqués.

    Apuntemos algunas ideas: las fiestas constituyen momentos sociales de excepción.

    Como en los carnavales, nos disfrazamos para ser otros, para divergernos, para explorar otros «yo».

    Al vestirme diferente, me siento diferente y, de alguna forma, paso a ser diferente.

    Al mismo tiempo, el hecho de enmascararme en grupo, de caracterizarme colectivamente, de fingir con los otros, nos une, nos hace ser uno.

    Podemos comprobar a partir de estas cavilaciones cómo la respuesta a la pregunta «¿por qué nos vestimos?» se nos muestra más compleja de lo que aparentaba ser en primer momento.

    La fiestas nos han permitido pensar el vestir, pensar la indumentaria, desde un punto de vista más psicológico y sociológico.

    ¿Podríamos, a partir de este ejemplo simple festivo y evidente, comprender que cada mañana antes de ir a la oficina también nos vestimos para transformar nuestro ego, para desempeñar un rol y para pertenecer a un grupo?

    El acto de vestir nos transforma, nos diverge y nos une a un grupo

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

  • Más moda, más cultura

    Más moda, más cultura

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Hace poco que me he aproximado al mundo de la moda y, con agradable sorpresa de licenciado en filosofía, he descubierto que en este universo-industria se habla mucho de cultura.

    Se ponen en valor desde el cosmos-moda narrativas con significado y se asevera que objetos como el bolso Birkin de Hermès son verdaderos “iconos culturales”.

    Las marcas aspiran a tener una influencia cultural real, a marcar generaciones, a crear sociologías y épocas.

    La moda, tan frecuentemente señalada como frívola, cuestiona su carácter superficial, banal, sustancialmente poco profundo, poniendo en juego estas apuesta-cultura.

    El sector de la moda en su conjunto, que en España y en el mundo tiene una importancia económica indudable, se quiere reivindicar como industria cultural.

    Desde este blog de “Ola moda”, apenas recién nacido, nos queremos sumar a esta iniciativa y apoyar esta causa.

    No obstante, en mis habituales paseos por linkedIn en casi todas las ocasiones en las que se habla de la moda como cultura, se están analizando únicamente estrategias de “branding”.

    Aunque la nuestra sea una sociedad muy marcadamente centrada en el consumo, la cultura debe ser algo más que un argumento sofisticado al servicio de la venta.

    Si como sector-moda queremos que nuestra defensa de la moda como cultura sea creíble hemos de ir más allá.

    Como dijo el maestro Z.Bauman, gran sociólogo e investigador, la ética debe tener cabida en un mundo de consumidores.

    La moda tiene que aportar valores a la sociedad y debe consolidarse como una expresión humana no únicamente centrada en la generación de negocio.

    ¿Pensamos juntos fórmulas que conviertan a la moda más definitiva y certeramente en cultura?

    La moda cuestiona su supuesta superficialidad y se reivindica como cultura

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

  • «Sociologías de la moda», de Pedro Mansilla

    «Sociologías de la moda», de Pedro Mansilla

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Queremos proponeros hoy la lectura de “Sociologías de la moda”, un libro muy atractivo que os acercamos en formato “micro-reseña desde este blog “Ola moda”.

    El plural del título es muy indicativo del carácter diverso del texto de Pedro Mansilla Viedma.

    El autor, que es también co-creador del excelente podcast sobre moda “fashion fashionae”, que ha lanzado junto a Beatriz Antón, analiza la moda desde un punto de vista poliédrico.

    Este muy completo opúsculo lo puso en juego editorial Catarata el pasado mayo de 2025 y nosotros lo hemos leído en formato ebook.

    En poco más de 200 páginas, Pedro Mansilla nos ofrece un libro lleno de erudición y muy convenientemente jalonado de impagables referencias.

    Aquellos que busquen pistas para leer sobre filosofía, psicología y por supuesto sociología de la moda las encontrarán en este escrito.

    Estamos ante una obra muy personal y bien escrita que, considero, parte de una idea clave de fondo compartida con nuestro proyecto: es necesario pensar la moda de manera profunda, rigurosa, amena pero amplia, en todas sus muy diferentes dimensiones.

    En todo el mundo, pero tal vez especialmente en España, nos aceramos a la moda de manera superficial y anecdótica, demasiado propia de la crónica rosa.

    ¿Cómo una fenómeno social, artístico, económico, psicológico y filosófico tan complejo puede ser reducido sistemáticamente a su vertiente frívola en el país de Zara y de Pertegaz?

    Para encontrar mucha respuesta a esta inquietante pregunta os animamos a leer estas “Sociologías de la moda” de Pedro Mansilla Viedma.

    Lo terminaréis en 4 ratitos y os quedaréis con ganas de más, os los garantizamos.

    Nos han parecido especialmente fantásticos capítulos como “España de moda, moda de España”, “Enésima variación sobre los jeans” o los dedicados a Yves Saint Laurent o Cristobal Balenciaga.

    Pasen y lean.

    Gracias Pedro.

    ¿Puede la moda ser disfrutada en su plenitud sin caer en frivolidades superficiales?: por supuesto, lean a Pedro

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

  • La moda y la cultura del ahora

    La moda y la cultura del ahora

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Pensar la moda es pensar el tiempo, pensar el cambio, pensar la permanencia.

    Nuestra sociedad actual se basa en el consumo constante.

    Para que los ciudadanos compren de manera recurrente, las marcas necesitan generar una serie de hábitos psicológicos, unas formas de ser y estar en el mundo.

    En su libro “La conquista de lo cool”, T.Frank nos explicaba como nuestro sistema económico se basaba en una paradoja que tensiona nuestras vidas constante y estructuralmente.

    Detallémosla.

    Como empresa, como trabajador, planifico a largo plazo, calculo todo a cada paso, reprimo mis pulsiones y deseos más inmediatos.

    Como consumidor, sin embargo, me dejo llevar por los sentimientos y emociones y eso me permite gastar mi dinero, muchas veces por simple placer.

    ¿Qué caracteriza a la moda en todo este cosmos-consumo?

    Nuestra industria ha sido y es un referente articulando toda su oferta a partir de una idea clave: el cambio constante.

    Nueva colección, «pop-up stores», colaboración-cápsula especial de verano, últimos días.

    La moda, y su mutación permanente, nos impelen, nos interpelan y siempre nos dicen lo mismo: el momento es ahora, compra, disfruta, esta es tu oportunidad, “now or never”.

    Otras industrias y sectores han adoptado estos ritmos, en muchas ocasiones de manera forzada y algo artificial.

    No obstante, es la moda la que mejor ha comprendido este “tempo”, este juego de producción de “momentums” constantes.

    La moda basa su esencia en el cambio permanente y en la producción constante de «momentos del ahora»

    Por supuesto, todo este despliegue, toda esta propuesta de un “lifestyle” basado el cambio-cambio-cambio y en el ahora perpetuo genera incoherencias, que el consumidor también percibe.

    No es posible que el instante perfecto para comprar y desatar el deseo sea siempre ahora.

    Porque al ahora le sigue otro ahora igual de urgente, y luego otro y otro.

    El cambio constante produce en ocasiones hartazgo, saturación y estruendo.

    ¿Qué hacer entonces?

    Solo las marca de moda más inteligentes sabrán desplegar una puesta en escena que proponga prendas y colecciones a partir de ritmos basados en el binomio “ahora-cambio” que no quede forzada y no sature, que vaya más allá del ruido y tenga éxito.

    Jugar a la moda es jugar al tiempo.

    Difícil pero no imposible, ¿aceptamos el reto?

    En un mundo colmado de oferta, solo unos pocos podrán ofrecer ritmos de cambio-ahora verdaderamente relevantes

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

  • La marca, comunidad imaginada

    La marca, comunidad imaginada

    Tiempo de lectura: 3 min.

    El historiador Benedict Anderson definió en un célebre libro a las naciones como “comunidades imaginadas”.

    Según sus tesis, los grupos humanos que pertenecen al mismo país tienen en común una serie de características (lengua, cultura, origen) que los unen a través de un relato compartido.

    Los miembros de una determinada sociedad son solidarios entre sí, se reconocen en los mismos valores y representan a su país.

    A mi modo de ver, las marcas de moda también forman comunidades imaginadas.

    Las prendas que crea cada firma le sirven para construir un universo compartido de significados.

    Usando diversos elementos como el logo, la decoración de las tiendas y los mensajes en publicidad y redes sociales, va creando cada casa un relato que cohesiona a las personas que defienden su enseña.

    La gente “se siente de Nike”, piensa que el estilo de Prada le representa, se vincula con ciertos valores estilísticos cuando luce una joya de Tous.

    Los consumidores confían en una marca como confían en un amigo. Comparten el cosmos simbólico de la empresa, se sienten parte de ella.

    En definitiva, al lucir una prenda forman parte del sueño de bienestar y excelencia que la marca les ha prometido.

    Las marcas crean comunidades-moda, vinculadas por un estilo y un relato compartido

    Llevo Valentino para pertenecer a la comunidad Valentino, para ser de Valentino, para, a través de Valentino, hacer de mí mismo algo diferente al vincularme con el universo Valentino.

    Las casas de moda, en suma, pueden considerarse “hermandades de lifestyle«, ya que construyen cada día, sin duda, grupos humanos unidos por signos, símbolos, estéticas y relatos.

    Nos vinculamos a una marca a través de sus prendas para pertenecer y formar parte de su universo

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

  • Eterna generación Nude Project

    Eterna generación Nude Project

    Tiempo de lectura: 3 min.

    La moda es cíclica. Es bien sabido.

    La moda es cambio, tensión entre lo nuevo y lo viejo. Los jóvenes viven deprisa, deseosos de abrazar lo inédito, lo diferente.

    No debemos dejar de remarcar otra idea esencial: la juventud, por esencia, quiere diferenciarse de sus padres.

    Pensemos en la adolescencia: tras una edad infantil en que la el niño ve moldeada su personalidad por sus progenitores, el nuevo-yo-quinceañero comienza a decir “no”.

    Y a base de negar las consignas heredadas, se va creando a sí mismo.

    La indumentaria juega un papel vital en la construcción de esta neo-personalidad.

    Si yo no quiero ser como tú lógicamente no quiero parecerme a ti y, por lo tanto, buscaré una forma de vestir diferente.

    La industria de la moda siempre ha acompañado a los jóvenes en este anhelo, ha sabido servir a su voluntad de divergir, ha ofrecido a las nuevas generaciones atuendos que les permitan construirse contra sus padres.

    Soy joven y, cuando escucho al profesor Freud decir “hay que matar al padre”, siento que tiene razón.

    Muchas marcas actuales ofrecen a la chavalada una propuesta renovada. Nos puede gustar o no el “oversize” y demás giros estilísticos actuales, pero es evidente que existen y triunfan.

    La juventud representa un futuro que se construye negando el pasado a través de su moda

    Marcas emergentes como Nude Project, Scuffers, EmeStudios, Blue Banana y muchas otras representan actualmente esta sempiterna pulsión alegre y los nacidos en el siglo XXI las hacen suyas, cual banderas generacionales.

    En realidad, no hacen sino repetir una pauta sociológica cíclica, una tendencia estructural que los grupos humanos llevan poniendo en juego hace milenios.

    No lo saben y les da igual, ellos son únicos y visten diferente.

    Como lo serán sus hijos.

    La moda, mudanza eterna, los acompañará también.

    Los jóvenes y su moda se alían eternamente para crear un nuevo espíritu del tiempo

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

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  • Bourdieu y los happy few

    Bourdieu y los happy few

    Tiempo de lectura: 3 min.

    “Des goûts et des couleurs, on ne discute pas”, afirman los franceses. Esta frase da a entender que las preferencias estéticas y las referidas a los placeres son irracionales, personales, únicas e inexplicables.

    El sociólogo galo P. Bourdieu no está en absoluto de acuerdo y desplegó un libro importante y denso llamado “La distinción” (1979) para fundamentar su postura.

    Este pensador quería defender un tesis clara: la clase social a la que pertenecemos determina nuestras elecciones, somos mucho menos libres de lo que creemos.

    En realidad, como sabemos, las élites organizan sus deleites y preferencias para destacarse, para mostrar a todos que son mejores que los demás.

    ¿En qué prácticas se concreta esta mentalidad?: por ejemplo, en la elección de la indumentaria, en los deportes que practican, en la cuidada selección de comida y bebida a la que se dedican los supuestamente superiores.

    Además, solo los más ricos pueden pagar el dinero necesario para destacar por encima de los demás.

    Por lo tanto, las clases altas están mandando un mensaje al resto: “yo puedo permitirme esto y tú no. Por lo tanto, soy mejor que tú”.

    Sin embargo, no todo es tan sencillo y evidente.

    No somos libres de elegir realmente nuestros gustos

    Los más acaudalados han generado toda una serie de narrativas a través de la historia para hacer pasar sus gustos más refinados por naturales.

    Quieren hacer creer a aquellos que los observan que son, de alguna manera, “los elegidos”, que de forma innata ellos saben aquello que es excelente, egregio, sobresaliente, excelentemente mágico.

    ¿Cómo se concretan estas estrategias en el cosmos-moda?

    Lógicamente los ultra-ricos adquieren ropa cara, la muestran a través de la exhibición de la marca o, más recientemente, comunican su estatus mediante el “quiet luxury”, ostentando prendas y accesorios costosos pero no tan llamativos, que, no obstante, sí pueden ser reconocidos por sus pares, por los happy few.

    Comprender este mecanismo sociológico, que ha funcionado desde hace milenios, nos permitirá descifrar mejor el momento-moda actual, entender las tendencias más adecuadamente.

    El supuesto gusto superior/natural de las élites no existe

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

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  • ¿Vistes o te visten?

    ¿Vistes o te visten?

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Yo sin duda me visto, a mí no me visten. Yo tengo mi propio estilo, a mí nadie me impone nada. No es lo que tengo, es lo que soy”.

    Todos (o casi todos) responderíamos de esta forma, con mayor o menor rotundidad, a la pregunta: ¿Vistes o te visten?

    En una era marcada por el híper-individualismo, sería difícil de aceptar para nuestro egos proyectados la idea de que “nos visten”, de que deciden por nosotros…pero, ¿está todo tan realmente claro?.

    Aquellos que lanzaran un rotundo “sí” afirmarían que ellos lo que buscan es sentirse bien consigo mismos, estar cómodos, identificarse con su estética.

    No obstante, como ya Aristóteles nos indicó, el hombre es sobre todo un ser social.

    ¿Vistes o te visten?: That is the question

    A mi modo de ver, nos vestimos también para que los otros nos respeten, para proyectar una imagen determinada, para encajar en una tribu (urbana o no urbana), para que aquellos que se relacionan con nosotros cotidianamente y aquellos que solo nos observan pasajeramente de soslayo en el metro nos perciban y conciban de una manera.

    Como dijo el psicólogo J.Flügel, cuando me visto pienso en cómo me verán los otros y esa auto-imagen reflejada en los demás cambia a su vez cómo me veo a mi mismo, cómo me siento cuando me pienso.

    Si reflexionamos un poco podremos entender con más claridad las complejidades de estas “identidades a través del espejo social” que vamos construyendo, seamos conscientes de ello o no.

    ¿Es posible no comunicar con tu atuendo cuando te lanzas al teatro del mundo?

    La respuesta evidente es no, por mucho que el sujeto narcisista se vista desde una auto-afirmación del yo cuya vertiente social no ha comprendido.

    Hemos de añadir una constatación adicional, evidente para cualquiera que entienda el sistema-moda actual: casi casi nadie elabora sus propias prendas y complementos.

    Por lo tanto, por mucho “yo” que presumas expandir con tu “outfit”, estás vistiendo algo diseñado, producido y vendido por otros.

    Recordemos, ya para terminar, de nuevo con Flügel, que nuestra ropa no es más una proyección materializada de nuestros super-egos.

    Es cierto, eres tú quien se viste cada mañana. Pero párate, mírate al espejo y pregúntate: ¿Quién me ha vestido hoy en realidad?, ¿para qué y para quién me he ataviado verdaderamente?.

    Somos lo que hacemos con las prendas que otros hacen para nosotros

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de pensarlamoda.com

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