Categoría: Psicología de la moda

  • ¿Quién teme a los encapuchados digitales?

    ¿Quién teme a los encapuchados digitales?

    Tiempo de lectura: 4 min.

    Sudadera con capucha.

    Sudadera con capucha.

    Sudadera con capucha.

    Hace tiempo que podemos observar la proliferación de esta prenda; los profesores de secundaria podemos constatar cada día en las aulas su uso generalizado y persistente.

    “Capuchas everywhere”.

    Aunque la parte principal del binomio es la sudadera, lo sustantivo, lo interesante del tándem, es por supuesto la capucha, por su significado profundo y entidad mística.

    Las sudaderas con capucha se han extendido debido al reinado contemporáneo de una tendencia evidente en la moda actual: el “athleisure”.

    El nacimiento de este nuevo vocablo, fruto de la unión de las palabras “athletic” y “leisure”, nos indica que esta nueva forma de vestir se basa en el uso frecuente, diario y consuetudinario de la ropa deportiva.

    Ya no está mal visto ir en chándal por la vida, los otrora informales vaqueros han quedado como una prenda quasi de “media etiqueta”.

    Avancemos y centrémonos ahora en la capucha.

    Sin duda este complemento vestimentario tuvo su momento de gloria en la Edad Media.

    Esta época obscura, nacida de la anarquía en que cayó el cosmos humano tras la caída de la imperial y juiciosa Roma, se caracterizó por ser una etapa peligrosa, dominada por el miedo.

    En este gris contexto feudal las personas buscaban ocultarse. Los campesinos, temerosos, usaron la capucha con profusión.

    También la frecuentaron los monjes y demás religiosos, que la utilizaron para enfatizar su humildad, su sometimiento a Dios.

    La capucha nos esconde, nos recoge sobre nosotros mismo, nos hace pequeños y anónimos, ya que eludimos mostrar el rostro, ese espejo del alma.

    Estos reflejos psicológico-sociales medievales han sido reinterpretados por nuestra postmodernidad tardía de finales del siglo XX y principios de este sufrido e incierto siglo XXI que nos ha tocado vivir, Trump mediante.

    La capucha hoy nos evoca rebeldía, juventud, protesta y moda urbana.

    Pesemos por ejemplo en la negra capucha que cubre a los miembros del colectivo “anonymus”, uniformados y pertrechados de su inevitable máscara de Guy Fawkes.

    No queremos sin embargo quedarnos únicamente en los síntomas, lo crucial sería tratar de llevar nuestra reflexión más allá.

    Nuestro objetivo en este blog de “Ola moda” es analizar el uso de las prendas de manera más profunda.

    Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿por qué vuelve la capucha ahora, en 2025?

    A nuestro modo de ver, uno de los motivos principales de este retorno, del neo-uso de esta particular indumentaria ocultatoria, es el cansancio digital.

    En la era de las redes sociales, es casi una obligación mostrarse, exponerse a diario.

    Para obtener validación social, para seguir acumulando capital laboral, tengo que exponerme constantemente.

    El yo “no publicado”, “no instagrameado”, “no wasapeado “no existe.

    Digámoslo, de nuevo, con Berkeley: en el siglo XXI ser es ser percibido.

    Evidentemente, toda esta tendencia actual genera su lógica contrareacción.

    Sentimos más que nunca la necesidad de ocultarnos, de guarecernos, de proteger nuestra verdadera personalidad de tanta sobrexposición forzada.

    Esta deriva nos lleva a querer encapucharnos, a estar listos para protegernos y recogernos en cualquier instante.

    La capucha no esconde únicamente mi rostro, preserva mi verdadera identidad, blinda mi yo real y compensa el malestar psíquico que me genera el que la civilización-red me exija presencia constante.

    Hemos convertido la intimidad en un espectáculo, como ya predijo G.Debord.

    Nos vendemos pero en el fondo sabemos que ejecutamos un “performance” parcialmente dañino, moderadamente insincero.

    Por este motivo, aunque llevamos el «smartphone» siempre listo para perpetrar el siguiente “selfie”, nos gusta saber que, después de todo, en nuestra espalda descansa una capucha a la que podemos acudir para anularnos por un instante.

    La actual omnipresencia de la capucha es un síntoma claro del estrés psicológico-digital que sufrimos

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

    🌊solo clica y comparte🌊
  • Vestirse es transformarse

    Vestirse es transformarse

    Tiempo de lectura: 3 min.

    ¿Por qué nos vestimos?

    Frecuentemente no nos planteamos esta pregunta. 

    Nos parece algo tan obvio que responderíamos sin pensar, mirando perplejos a aquel que nos lanzó esta cuestión, que nos vestimos para no pasar frío y para no ir desnudos, práctica lógicamente no aceptada en sociedad.

    Sin embargo, como ya demostró el psicólogo británico J.Flügel en su célebre ensayo «Psicología del vestido», las motivaciones individuales y grupales que nos llevan a cubrir y adornar nuestro cuerpo son todo menos evidentes.

    En la zona de Elche-Alicante donde vivo se están celebrando muchas fiestas en estas semanas.

    Las diferentes peñas y comparsas eligen un disfraz común para los llamados «desfiles de humor».

    Seguramente no han reflexionado sobre esta práctica, ellos solo quieren pasarlo bien.

    No obstante, mi mirada sociológica-antropológica percibe matices, busca porqués.

    Apuntemos algunas ideas: las fiestas constituyen momentos sociales de excepción.

    Como en los carnavales, nos disfrazamos para ser otros, para divergernos, para explorar otros «yo».

    Al vestirme diferente, me siento diferente y, de alguna forma, paso a ser diferente.

    Al mismo tiempo, el hecho de enmascararme en grupo, de caracterizarme colectivamente, de fingir con los otros, nos une, nos hace ser uno.

    Podemos comprobar a partir de estas cavilaciones cómo la respuesta a la pregunta «¿por qué nos vestimos?» se nos muestra más compleja de lo que aparentaba ser en primer momento.

    La fiestas nos han permitido pensar el vestir, pensar la indumentaria, desde un punto de vista más psicológico y sociológico.

    ¿Podríamos, a partir de este ejemplo simple festivo y evidente, comprender que cada mañana antes de ir a la oficina también nos vestimos para transformar nuestro ego, para desempeñar un rol y para pertenecer a un grupo?

    El acto de vestir nos transforma, nos diverge y nos une a un grupo

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

    🌊solo clica y comparte🌊
  • «Sociologías de la moda», de Pedro Mansilla

    «Sociologías de la moda», de Pedro Mansilla

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Queremos proponeros hoy la lectura de “Sociologías de la moda”, un libro muy atractivo que os acercamos en formato “micro-reseña desde este blog “Ola moda”.

    El plural del título es muy indicativo del carácter diverso del texto de Pedro Mansilla Viedma.

    El autor, que es también co-creador del excelente podcast sobre moda “fashion fashionae”, que ha lanzado junto a Beatriz Antón, analiza la moda desde un punto de vista poliédrico.

    Este muy completo opúsculo lo puso en juego editorial Catarata el pasado mayo de 2025 y nosotros lo hemos leído en formato ebook.

    En poco más de 200 páginas, Pedro Mansilla nos ofrece un libro lleno de erudición y muy convenientemente jalonado de impagables referencias.

    Aquellos que busquen pistas para leer sobre filosofía, psicología y por supuesto sociología de la moda las encontrarán en este escrito.

    Estamos ante una obra muy personal y bien escrita que, considero, parte de una idea clave de fondo compartida con nuestro proyecto: es necesario pensar la moda de manera profunda, rigurosa, amena pero amplia, en todas sus muy diferentes dimensiones.

    En todo el mundo, pero tal vez especialmente en España, nos aceramos a la moda de manera superficial y anecdótica, demasiado propia de la crónica rosa.

    ¿Cómo una fenómeno social, artístico, económico, psicológico y filosófico tan complejo puede ser reducido sistemáticamente a su vertiente frívola en el país de Zara y de Pertegaz?

    Para encontrar mucha respuesta a esta inquietante pregunta os animamos a leer estas “Sociologías de la moda” de Pedro Mansilla Viedma.

    Lo terminaréis en 4 ratitos y os quedaréis con ganas de más, os los garantizamos.

    Nos han parecido especialmente fantásticos capítulos como “España de moda, moda de España”, “Enésima variación sobre los jeans” o los dedicados a Yves Saint Laurent o Cristobal Balenciaga.

    Pasen y lean.

    Gracias Pedro.

    ¿Puede la moda ser disfrutada en su plenitud sin caer en frivolidades superficiales?: por supuesto, lean a Pedro

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

    🌊solo clica y comparte🌊
  • Por una moda real: aspirar, ser, parecer

    Por una moda real: aspirar, ser, parecer

    Tiempo de lectura: 4 min.

    Hablemos de moda sin hablar de moda, al menos por unas líneas.

    ¿Qué rol tiene la moda en el juego social de aspiraciones y apariencias?

    Veamos.

    Aspirar es desear, querer conseguir. Aspirar es un no ser que quiere llegar a ser.

    Aspirar es anhelar, soñar, proyectarse a uno mismo en un futuro mejor.

    Ser es haber alcanzado la meta, es haber adquirido un estatus.

    Ser es tener lo que se quiere, ser por fin quien se quiere ser.

    ¿Y parecer? Parecer es tener una apariencia, es ser en superficie, posiblemente sin llegar a ser.

    Una persona puede parecer lo que no es y ser lo que no parece ser.

    En muchas ocasiones tratando de ser, aspirando a ser, acabamos únicamente pareciendo.

    ¿Lo hacemos conscientemente o simplemente no llegamos a ser aunque aspiremos a ello?

    Hablemos, ahora sí, plenamente de moda.

    La indumentaria nos transforma social y personalmente.

    Nos vestimos para aspirar, para alcanzar el ser que deseamos ser.

    ¿Cómo se relaciona la moda con el aspirar, el ser y el parecer de cada uno de nosotros?

    Algunos dirán que, al acudir a la moda, únicamente podemos parecer, que ésta nunca llega a transformarnos radicalmente.

    No obstante, realmente todo es más complicado, más sutil.

    Si me visto de una determinada manera me proyecto a los demás y doy una imagen que, pareciendo, me puede permitir ser lo que yo quiero, para mí y para los demás.

    Se ha acusado demasiado a la moda de ser una industria consagrada a las apariencias, superficial y frívola.

    A mi modo de ver, hemos de repensar la moda, yendo más allá de este lugar común.

    Ciertamente, muchos usarán la ropa para parecer lo que no son.

    Sin embargo, este comportamiento no debe llevarnos a negar el poder real y transformador de la moda para, aspirando a un futuro mejor, llevarnos del querer al ser a través de las prendas.

    La moda tiene un ser que va más allá del parecer al que muchos quieren reducirla.

    De nosotros depende ponerla en juego correctamente para ayudarnos a aspirar a ser mejores y llegar a serlo finalmente.

    La moda tiene un ser transformador que va más allá del parecer superficial

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de PensarlaModa.com

    Blog Ola moda

    🌊solo clica y comparte🌊
  • ¿Vistes o te visten?

    ¿Vistes o te visten?

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Yo sin duda me visto, a mí no me visten. Yo tengo mi propio estilo, a mí nadie me impone nada. No es lo que tengo, es lo que soy”.

    Todos (o casi todos) responderíamos de esta forma, con mayor o menor rotundidad, a la pregunta: ¿Vistes o te visten?

    En una era marcada por el híper-individualismo, sería difícil de aceptar para nuestro egos proyectados la idea de que “nos visten”, de que deciden por nosotros…pero, ¿está todo tan realmente claro?.

    Aquellos que lanzaran un rotundo “sí” afirmarían que ellos lo que buscan es sentirse bien consigo mismos, estar cómodos, identificarse con su estética.

    No obstante, como ya Aristóteles nos indicó, el hombre es sobre todo un ser social.

    ¿Vistes o te visten?: That is the question

    A mi modo de ver, nos vestimos también para que los otros nos respeten, para proyectar una imagen determinada, para encajar en una tribu (urbana o no urbana), para que aquellos que se relacionan con nosotros cotidianamente y aquellos que solo nos observan pasajeramente de soslayo en el metro nos perciban y conciban de una manera.

    Como dijo el psicólogo J.Flügel, cuando me visto pienso en cómo me verán los otros y esa auto-imagen reflejada en los demás cambia a su vez cómo me veo a mi mismo, cómo me siento cuando me pienso.

    Si reflexionamos un poco podremos entender con más claridad las complejidades de estas “identidades a través del espejo social” que vamos construyendo, seamos conscientes de ello o no.

    ¿Es posible no comunicar con tu atuendo cuando te lanzas al teatro del mundo?

    La respuesta evidente es no, por mucho que el sujeto narcisista se vista desde una auto-afirmación del yo cuya vertiente social no ha comprendido.

    Hemos de añadir una constatación adicional, evidente para cualquiera que entienda el sistema-moda actual: casi casi nadie elabora sus propias prendas y complementos.

    Por lo tanto, por mucho “yo” que presumas expandir con tu “outfit”, estás vistiendo algo diseñado, producido y vendido por otros.

    Recordemos, ya para terminar, de nuevo con Flügel, que nuestra ropa no es más una proyección materializada de nuestros super-egos.

    Es cierto, eres tú quien se viste cada mañana. Pero párate, mírate al espejo y pregúntate: ¿Quién me ha vestido hoy en realidad?, ¿para qué y para quién me he ataviado verdaderamente?.

    Somos lo que hacemos con las prendas que otros hacen para nosotros

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de pensarlamoda.com

    Blog Ola moda

    🌊solo clica y comparte🌊
  • La prenda: ¿sueño o realidad?

    La prenda: ¿sueño o realidad?

    Tiempo de lectura: 3 min.

    ¿Qué es la moda?, ¿qué significado tienen las prendas y los accesorios para aquellos que las adquieren y lucen o para los que sueñan por largo tiempo con poseer objetos-moda por mucho tiempo deseados?

    En occidente tenemos la manía de comenzar todo con una definición precisa. No obstante, quiero lanzar en este caso una interpretación algo difusa y por ello, creo, más interesante.

    Una pieza de ropa o un adorno fundamental que corona un atuendo es una frontera.

    ¿Cómo?, ¿una frontera? Me explico.

    Por una parte, nuestro cuerpo representa el principio de realidad de Freud que con sus defectos, en muchas ocasiones incorregibles, nos limita.

    Por otra parte, tenemos la idea platónica, la proyección ideal, esa mejor versión de mí mismo a la que aspiro.

    Mi imaginación trata de transportarme hacia un mundo en el que el principio del placer me permite vivir sin restricciones, viajar a mi universo soñado.

    Ser solo, únicamente y siempre yo.

    La prenda que compro no es más que una proyección ideal materializada, hecha de tejidos reales, existentes y tangibles, que me permite hacer realidad (parcialmente)mis deseos más profundos.

    La prenda es una frontera

    Al comprar ropa y exhibirla, cambio la forma en que me auto-percibo y de esta forma me transmuto verdaderamente, soy otro.

    También doy una imagen a los demás, que me ven diferente y, en un juego de espejos, me devuelven un reflejo que también me re-genera, me re-crea.

    Concluyamos: este carácter fronterizo, esta función mediadora entre el yo y el mundo, entre la realidad material e ideal, le otorga a la ropa y a la industria de la moda un rol primordial en la sociedades contemporáneas.

    Vendemos, en definitiva, sueños hechos realidad.

    Nuestros atuendos materializan ideales y sueños, nos aproximan a nuestro mejor mundo perfecto

    Acabas de leer una micro-cápsula de Antonio Adsuar

    Dr. en Filosofía y fundador de pensarlamoda.com

    Blog Ola moda

    🌊solo clica y comparte🌊