Categoría: Blog ola moda

  • La moda, el arte y lo sublime

    La moda, el arte y lo sublime

    Tiempo de lectura: 4 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    ¿Es la moda arte?, muchos han debatido sobre esta cuestión.

    La respuesta es, desde luego,.

    La moda es muchas cosas, es industria, es diseño, es arquitectura, es comercio, es negocio, es una musa caprichosa que es todo lo que quiera ser.

    Releyendo estos días “La estetización del mundo” de G. Lipovetsky y su cómplice J.Serroy, medito sobre las relaciones arte-moda-consumo en nuestra sociedad postmoderna.

    A finales del siglo XIX y principios del XX, todo el mundo sentía que Nietzche había matado a Dios.

    Muchos no lo querían creer, pero las energías religiosas del ser humano buscaban fuera de los credos tradicionales una forma de manifestarse.

    Fue entonces cuando el arte se erigió en alternativa mágica, acudió en busca del hombre para darle un nuevo sentido a la vida.

    Los más diversos objetos pasaron a cobrar significados trascendentales y las más bellas prendas se vieron imbuidas de un espíritu total.

    Toda la nueva belleza y el sentido de estas propuestas se basaban en una apuesta decidida por la centralidad de la estética.

    Andando el tiempo, este nuevo cosmos se vio potenciado, se expandió gracias al crecimiento económico.

    En este contexto, en los años cincuenta del siglo XX, un fenómeno arranca en los Estados Unidos: la sociedad de consumo de masas deviene una realidad tangible.

    Los publicistas utilizan con destreza el diseño y el arte para legitimar sus marcas, para construir narrativas que den significado y valor a sus productos.

    La moda, por supuesto, se sitúan a la vanguardia de este movimiento.

    La alta costura va perdiendo sentido, pero el carisma de los diseñadores se transfiere a un prêt-à-porter que seduce a la clase media.

    Este nuevo paradigma artístico-publicitario comienza a ganar, de la mano de la aparición de la televisión, unos interesantes aliados: aparecen el espectáculo al servicio de la venta y la teatralización de los espacios de consumo.

    Las prendas y complementos se insertan en arquitecturas majestuosas, que potencian su aura.

    Recuerdo un Zara al que solía ir en Elche. Estaba, literalmente, en un antiguo teatro.

    Allí, sobre el escenario, lucía en su rol protagonista, una gabardina.

    La propuesta de valor era diáfana: tú puedes ser el artista, el actor excelso, el “main-character” de tu propia vida.

    Solo necesitas la autoridad que te va a conferir ese «blazer» irresistible, que te trasmitirá el carisma que su diseño y su pulcritud estética le otorgan, potenciando por el poder performático del espacio de venta en el que se sitúa, magistralmente iluminado.

    ¿Qué ser humano podría resistirse a esta promesa, quién no querría transmutarse en Dios por un instante, simplemente enfundándose en estos bellos objetos sobrenaturales, estas prendas estetizadas que nos permiten abrazar lo sublime?

    El arte se apropia del poder de lo sagrado y los objetos-moda devienen fetiches que nos transmiten carisma y nos convierten en dioses

    ¿Te ha gustado el artículo?🌊solo clica y comparte🌊
  • Moda, pasado, tiempo

    Moda, pasado, tiempo

    Tiempo de lectura: 4 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    La psicología, qué campo más apasionante.

    Nadie pondría en duda su relevancia en la sociedades contemporáneas, todos somos extremadamente conscientes de su importancia.

    Sin embargo, pocos son los que se han aventurado a relacionar moda y psicología, indumentaria y análisis de las psiques individuales y grupales.

    Desde que el británico J.C. Flügel nos alertó de la estrecha vinculación de estos dos cosmos, el panorama ha cambiado.

    Muchos más ciudadanos formados comprenden un hecho evidente: el acto de vestirnos nos define, cambia nuestra autopercepción a través de lo que pensamos que los demás piensan de nosotros al portar determinadas piezas de ropa.

    Algo hemos avanzado.

    No obstante, desde este blog de Ola moda nuestro objetivo es ir más allá, transcender este primer nivel de complejidad.

    “In that mood”, hoy hemos venido a hablaros del pasado, de cómo la moda, a través de sus prendas, nos puede sumergir en épocas de antaño.

    Los diversos atuendos, este es nuestro punto hoy, pueden devenir auténticas máquinas del tiempo.

    La indumentaria nos ayuda a hacer realidad uno de los más profundos anhelos humanos: viajar a instantes pretéritos, desafiando las leyes espacio/temporales.

    Como dijo Einstein, todo es relativo.

    Me visto como en el pasado y me transmuto, me alejo de mi hoy.

    Tejidos olvidados, estampados ancestrales y tipos de prendas carpetovetónicos, me llevan a un más allá lejano.

    ¿Cómo me siento en ese momento?: clásico, antiguo, elegante, diferente en definitiva.

    Este mecanismo/viaje lo utiliza la industria de la moda constantemente: los 2000 siempre están aquí presentes, los sesenta nunca se fueron, los ochenta son tan anteriores como contemporáneos.

    La moda es totalmente “everything, everywhere, all at once”.

    Existen muchos otros usos sociales que hacen de la ropa una verdadera “máquina del tiempo”: fiestas de disfraces egipcios, mercados medievales, recreaciones romanas.

    Me visto diferente y me convierto en pasado.

    Mi psicología se activa, viajamos siglos atrás empujados por la fuerza que el grupo da a este “sueño colectivo” a través del uso de prendas vetustas.

    Es tiempo de concluir esta micro-cápsula.

    La moda nos muestra de nuevo su poder como vector de transformación psicológica.

    A su vez, ha quedado manifiestamente clara su capacidad de alterar el tiempo social, de permitir a los hombres jugar acercándose a lo trascendente y posibilitando incluso ¡los viajes al pasado!

    La moda nos muestra, una vez más, su radical complejidad, su poder inconmensurable.

    Si no me creéis y pensáis que exagero, simplemente poneos el sombrero del abuelo.

    ¿Sois ahora los mismos en el espejo?

    La moda nos teletransporta, a través del uso de prendas ancianas, a los pasados más remotos

    ¿Te ha gustado el artículo?🌊solo clica y comparte🌊
  • Los vaqueros de Heráclito

    Los vaqueros de Heráclito

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    Es el cosmos-moda un universo complejo, que alumbra lo inesperado y genera paradojas.

    Con casi toda seguridad el célebre filósofo Heráclito de Éfeso (nacido en el lejano 535 a.C.), de haber podido, hubiera llevado vaqueros.

    El sabio heleno dejó para la posteridad una máxima universal y certera: todo fluye.

    Y, desde luego, los vaqueros son sin duda la prenda más fluida, versátil, adaptable y camaleónica que existe.

    Pero, ¿cómo nacieron los “jeans”? Veamos.

    Heráclito aseveró grave: «No es posible bañarse dos veces en el mismo río»

    En los incipientes Estados Unidos del siglo XIX, los rudos «cowboys» buscaban prendas de trabajo en extremo resistentes.

    Alrededor de 1873, Levi Strauss encontró una forma de satisfacer sus utilitarias demandas.

    Este empresario comenzó a fabricar unos funcionales y quasi irrompibles pantalones de lona, una tela fuerte que se usaba hasta ese momento para dar forma a velas o tiendas de campaña.

    ¿Quién iba a augurar en aquellos remotos momentos que esta severa y compacta pieza vestimentaria iba a acabar deviniendo la más estilosa, universal y multifacética de nuestro tiempo?

    Los vaqueros muestran de manera diáfana el carácter mutable, sincrético y mágico de la moda.

    Las tendencias son imprevisibles y la moda, musa insondable, ha transmutado a los vaqueros, generando mil y una variaciones del mismo tema.

    Los «jeans» viven en infinitos cortes (de los consabidos «slim» o «regular», a los insospechados modelos “boyfriend” o “carpenter), innumerables tiros e incontables acabados(desgastados, “patchwork” y muchos más).

    Es imposible abarcar el universo vaquero, aunque Heráclito habría seguramente elegido uno flexible y enigmático.

    La moda fluye laberíntica y no se deja atrapar, haciendo del cambio y la mutación infinita su esencia más vitalista.

    Los vaqueros, en definitiva, nos recuerdan cuán compleja es la naturaleza de la moda y cómo de impredecibles son sus insondables caminos.

    La «paradoja vaquera» nos muestra un vez más el carácter contradictorio e inaprensible de la moda.

    ¿Te ha gustado el artículo?🌊solo clica y comparte🌊
  • Moda y aceleración

    Moda y aceleración

    Tiempo de lectura: 4 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    Los directores creativos están quejosos. Los reemplazan sin piedad, las grandes casas no les dan tiempo para consolidar sus propuestas.

    Están sufriendo, esto es evidente, uno de los fenómenos globales que en mayor medida marcan nuestra sociedad actual: la hiper-aceleración.

    Nadie tiene paciencia, la industria-moda quiere resultados inmediatos.

    Excelente texto, clave para alumbrar este post 😉

    Nos apuntamos todos presurosos al último curso sobre intelegencia artificial para tratar de automatizar tareas y volvernos así más productivos.

    Este estado de cosas nos sitúa frente a una gran paradoja: como el capitalismo exige crecimiento constante, todos tenemos que correr el doble simplemente para quedarnos en el mismo sitio.

    Crecer, crecer, crecer, más rápido; hemos de cambiar más aceleradamente para ser más veloces.

    La moda, como dijo G. Simmel, se caracteriza por ser cíclica, por fundamentarse radicalmente en el cambio.

    Por este motivo es nuestro sector el que mejor se adapta a la imperante aceleración social.

    La moda es puro Heráclito, fluye por esencia con determinación.

    Si con Zara llegó la moda “fast”, Shein nos lleva al “ultra fast-fashion”; ¿qué será lo siguente?, ¿viveremos la llegada del paradigma “ultra-mega-fast”?

    Toda esta desaforada deriva nos lleva como seres humanos a la alienación.

    Necesitamos tener una relación más lenta y más sana con nuestra ropa, con nuestro autoimagen, con nuestro “yo proyectado”.

    Si tratamos de seguir las ocho microtendencias mensuales pasaremos de un estilo al otro sin llegar a tener ninguno.

    El constante cambio por el cambio nos lleva a la nada.

    La industria nos acelera y se beneficia de ello.

    Pero no culpemos a la moda de manera demasiado severa, solo es la punta de lanza de un sistema súper-productivo, basado en la búsqueda del máximo beneficio.

    La indumentaria emociona, nos da vida, nos permite expresarnos.

    La industria de la moda nos aporta cultura, arte, deleite estético y es fundamental económica y socialmente.

    No obstante, desde este blog de “Ola moda” sí queremos proponer un nuevo equilibrio.

    La excelencia empresarial, el milagro logístico y todas las hazañas de este industria tan genial han de ser puestas al servicio de una moda más sensata.

    Comprar menos nos hará más libres.

    El planeta tierra debe dejar de sufrir las consecuencias de nuestro híper-consumismo.

    Todos nos beneficiaremos de una moda más pausada, que apueste por un crecimiento más moderado y sostenible y siga otorgando valor a un consumidor que podrá seguir disfrutando de aquello que hacemos posible: que sienta el placer de vestir.

    La moda es puro Heráclito: ¿nos lleva el cambio por el cambio a la nada?

    ¿Te ha gustado el artículo?🌊solo clica y comparte🌊
  • ¿Imagen o realidad?: nuevos equilibrios en moda

    ¿Imagen o realidad?: nuevos equilibrios en moda

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    “No vendemos ropa, vendemos emociones, historias inspiradoras”.

    Así reza, invariable, el enésimo post de Linkedin sobre estrategias de «branding» en el sector de moda.

    Evidentemente, estoy de acuerdo.

    No obstante, en mi opinión, se ha ido demasiado lejos, hemos caído en un error fundamental: creer que la imagen y el “storytelling” lo es todo.

    Releyendo estos días el clásico ensayo de G.Debord “La sociedad del espectáculo”(un texto imprescindible de ¡1967!), comparto con él su diagnóstico fundamental: en una sociedad dominada por la imagen, el espectáculo ha opacado demasiado lo real, lo material.

    Poner el acento en la estética, en el diseños de las prendas y complementos, ha conducido al sector a olvidar la importancia de lo material, de lo tangible, de lo artesano, de lo cercano, de lo producido en contexto de proximidad.

    Tal vez esta tendencia sirva para explicar uno de los motivos radicales, estructurales, del sector del lujo.

    Muchas “maisons” se han obsesionado con vender marca, imagen, ilusiones bellas pero en demasiadas ocasiones irreales.

    Y el comprador, hastiado del ruido, se ha cansado de adquirir sueños rotos, espejismos.

    Desde este blog de “Ola moda” defendemos un equilibrio entre palabra e imagen y una vuelta a lo humano, a lo lento.

    Apostamos por un “ser” que acompañe al “parecer”.

    La moda necesita “empalabrarse”, como dijo el antropólogo L.Duch.

    Creo que muchas marcas ya han comprendido la necesidad de este giro.

    En una era marcada por la emergencia climática y dominada por una absurda sobreproducción de prendas, apoyadas por una explosión inabarcable de imágenes, muchas empresas tratan de volver a la palabra.

    Sin renunciar a la estética, a la imagen impactante, a la emoción del color y la forma, añadamos valor a nuestras propuestas indumentarias, dotemos a las prendas que ofrecemos de palabras y de una materialidad real que garantice su calidad.

    Hemos de apostar por un nuevo equilibrio-moda entre «ser» y «parecer»

    ¿Te ha gustado el artículo?🌊solo clica y comparte🌊
  • Vestirse es transformarse

    Vestirse es transformarse

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    ¿Por qué nos vestimos?

    Frecuentemente no nos planteamos esta pregunta. 

    Nos parece algo tan obvio que responderíamos sin pensar, mirando perplejos a aquel que nos lanzó esta cuestión, que nos vestimos para no pasar frío y para no ir desnudos, práctica lógicamente no aceptada en sociedad.

    Sin embargo, como ya demostró el psicólogo británico J.Flügel en su célebre ensayo «Psicología del vestido», las motivaciones individuales y grupales que nos llevan a cubrir y adornar nuestro cuerpo son todo menos evidentes.

    En la zona de Elche-Alicante donde vivo se están celebrando muchas fiestas en estas semanas.

    Las diferentes peñas y comparsas eligen un disfraz común para los llamados «desfiles de humor».

    Seguramente no han reflexionado sobre esta práctica, ellos solo quieren pasarlo bien.

    No obstante, mi mirada sociológica-antropológica percibe matices, busca porqués.

    Apuntemos algunas ideas: las fiestas constituyen momentos sociales de excepción.

    Como en los carnavales, nos disfrazamos para ser otros, para divergernos, para explorar otros «yo».

    Al vestirme diferente, me siento diferente y, de alguna forma, paso a ser diferente.

    Al mismo tiempo, el hecho de enmascararme en grupo, de caracterizarme colectivamente, de fingir con los otros, nos une, nos hace ser uno.

    Podemos comprobar a partir de estas cavilaciones cómo la respuesta a la pregunta «¿por qué nos vestimos?» se nos muestra más compleja de lo que aparentaba ser en primer momento.

    La fiestas nos han permitido pensar el vestir, pensar la indumentaria, desde un punto de vista más psicológico y sociológico.

    ¿Podríamos, a partir de este ejemplo simple festivo y evidente, comprender que cada mañana antes de ir a la oficina también nos vestimos para transformar nuestro ego, para desempeñar un rol y para pertenecer a un grupo?

    El acto de vestir nos transforma, nos diverge y nos une a un grupo

    ¿Te ha gustado el artículo?🌊solo clica y comparte🌊
  • Más moda, más cultura

    Más moda, más cultura

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    Hace poco que me he aproximado al mundo de la moda y, con agradable sorpresa de licenciado en filosofía, he descubierto que en este universo-industria se habla mucho de cultura.

    Se ponen en valor desde el cosmos-moda narrativas con significado y se asevera que objetos como el bolso Birkin de Hermès son verdaderos “iconos culturales”.

    Las marcas aspiran a tener una influencia cultural real, a marcar generaciones, a crear sociologías y épocas.

    La moda, tan frecuentemente señalada como frívola, cuestiona su carácter superficial, banal, sustancialmente poco profundo, poniendo en juego estas apuesta-cultura.

    El sector de la moda en su conjunto, que en España y en el mundo tiene una importancia económica indudable, se quiere reivindicar como industria cultural.

    Desde este blog de “Ola moda”, apenas recién nacido, nos queremos sumar a esta iniciativa y apoyar esta causa.

    No obstante, en mis habituales paseos por linkedIn en casi todas las ocasiones en las que se habla de la moda como cultura, se están analizando únicamente estrategias de “branding”.

    Aunque la nuestra sea una sociedad muy marcadamente centrada en el consumo, la cultura debe ser algo más que un argumento sofisticado al servicio de la venta.

    Si como sector-moda queremos que nuestra defensa de la moda como cultura sea creíble hemos de ir más allá.

    Como dijo el maestro Z.Bauman, gran sociólogo e investigador, la ética debe tener cabida en un mundo de consumidores.

    La moda tiene que aportar valores a la sociedad y debe consolidarse como una expresión humana no únicamente centrada en la generación de negocio.

    ¿Pensamos juntos fórmulas que conviertan a la moda más definitiva y certeramente en cultura?

    La moda cuestiona su supuesta superficialidad y se reivindica como cultura

    ¿Te ha gustado el artículo?🌊solo clica y comparte🌊
  • «Sociologías de la moda», de Pedro Mansilla

    «Sociologías de la moda», de Pedro Mansilla

    Tiempo de lectura: 3 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    Queremos proponeros hoy la lectura de “Sociologías de la moda”, un libro muy atractivo que os acercamos en formato “micro-reseña desde este blog “Ola moda”.

    El plural del título es muy indicativo del carácter diverso del texto de Pedro Mansilla Viedma.

    El autor, que es también co-creador del excelente podcast sobre moda “fashion fashionae”, que ha lanzado junto a Beatriz Antón, analiza la moda desde un punto de vista poliédrico.

    Este muy completo opúsculo lo puso en juego editorial Catarata el pasado mayo de 2025 y nosotros lo hemos leído en formato ebook.

    En poco más de 200 páginas, Pedro Mansilla nos ofrece un libro lleno de erudición y muy convenientemente jalonado de impagables referencias.

    Aquellos que busquen pistas para leer sobre filosofía, psicología y por supuesto sociología de la moda las encontrarán en este escrito.

    Estamos ante una obra muy personal y bien escrita que, considero, parte de una idea clave de fondo compartida con nuestro proyecto: es necesario pensar la moda de manera profunda, rigurosa, amena pero amplia, en todas sus muy diferentes dimensiones.

    En todo el mundo, pero tal vez especialmente en España, nos aceramos a la moda de manera superficial y anecdótica, demasiado propia de la crónica rosa.

    ¿Cómo una fenómeno social, artístico, económico, psicológico y filosófico tan complejo puede ser reducido sistemáticamente a su vertiente frívola en el país de Zara y de Pertegaz?

    Para encontrar mucha respuesta a esta inquietante pregunta os animamos a leer estas “Sociologías de la moda” de Pedro Mansilla Viedma.

    Lo terminaréis en 4 ratitos y os quedaréis con ganas de más, os los garantizamos.

    Nos han parecido especialmente fantásticos capítulos como “España de moda, moda de España”, “Enésima variación sobre los jeans” o los dedicados a Yves Saint Laurent o Cristobal Balenciaga.

    Pasen y lean.

    Gracias Pedro.

    ¿Puede la moda ser disfrutada en su plenitud sin caer en frivolidades superficiales?: por supuesto, lean a Pedro

    ¿Te ha gustado el artículo?🌊solo clica y comparte🌊
  • Moda, magia, materia

    Moda, magia, materia

    Tiempo de lectura: 2 min.

    Por Antonio Adsuar

    Dr. en filosofía política

    Ay la moda!, ¿qué es la moda?

    Como dijo San Agustín: ¿qué es la moda? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si tuviese que explicárselo a alguien no sabría cómo hacerlo.

    La moda es sobre todo materia, materialidad tangible.

    Las prendas están compuestas con materiales textiles, cada uno de ellos con sus tactos, texturas y demás cualidades.

    ¿Qué sería de la indumentaria sin su cualidad de objeto real? Nada.

    Sin embargo, la moda es, sobre todo magia.

    Todo comienza con un sueño que sueña el diseñador,socialmente condicionado. Su tiempo y talento lo marcan y de su yo surge un boceto.

    Un idea.

    ¿Qué es la moda?: una ilusión. ¿Qué es la moda?: un frenesí.

    Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Materia-forma o idea metafísica?

    Como ya explicamos en este blog de “Ola moda”, la prenda es una frontera.

    Pues eso es la moda: una frontera, un delicioso gris entre lo palpable-concreto y lo mutable-inexistente-fluido.

    Aquel que emprenda la quasi imposible tarea de pensar la moda ha de partir de esta constatación que hoy ponemos en juego: moda=magia+materia.

    Comprender la moda pasa por ser capaz de pensar la idea de «límite»

    ¿Te ha gustado el artículo?🌊solo clica y comparte🌊